Durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra se produjeron en estudios extranjeros un buen número de películas de ficción que no eran nominalmente españolas y que, sin embargo, contaban con equipos artísticos, directores y temas de por acá. Los países elegidos para estas colaboraciones lo fueron por afinidades ideológicas o, simplemente, de estrategia política. Los estudios de la Tobis intervenidos por el gobierno nazi primero y los de Cinecittà en la Italia fascista después sirvieron de escenario a los gorgoritos de Imperio Argentina y Estrellita Castro y a algunas estampas heroicas del género bélico. Benito Perojo, Florián Rey y Edgar Neville, formados todos en la producción internacional durante la transición al sonoro, tomaron las riendas de estas películas.
Bajo el paraguas de la Hispano-Film Produktion se rodaron en Alemania seis títulos de ficción entre 1938 y 1941. La cosecha italiana fue más abundante merced a los acuerdos de coproducción, pero aún así hay películas tan señeras como
L'assedio dell'Alcazar / Sin novedad en el Alcázar (Augusto Genina, 1940) o
Carmen fra i Rossi / Frente de Madrid (Edgar Neville, 1940) que son de producción exclusivamente italiana.
De toda esta cosecha muy poco ha aparecido en DVD, probablemente por la complicación que supone encontrar copias en buen estado y, además, desentrañar los laberintos de los derecho-habientes.
Sin novedad en el Alcázar ha sido editada por Divisa, pero resulta escandaloso que una de las mejores películas de Florián Rey e Imperio Argentina,
Carmen, la de Triana (1938), rodada también en versión alemana
Andalusische Nächte (1938) siga inédita.
En uno de esos programas dobles a los que nos tienen acostumbrados Filmax y Vídeo Mercury, haciendo doblete con
La Lola se va a los puertos (Juan de Orduña, 1947), pueden ustedes disfrutar de la muy divertida adaptación que Benito Perojo hizo en Alemania de
El barbero de Sevilla, a partir de la comedia de Beaumarchais y la ópera de Rossini. Si quieren ustedes saber qué cara tenía el responsable de la propaganda franquista en la Alemania nazi, ésta es la ocasión porque Joaquín Reig hace un papelito de notario al final de la cinta.
A pesar de las incrustaciones en la trama de la tonadillera Estrellita Castro -secundarias y sin demasiado peso como para resultar molestas- la película de Perojo es deudora de Lubitsch y Chaplin, con secuencias memorables de concepción y ejecución, y apuntes satíricos a costa del clero y el ejército que sufrieron una censura no demasiado rigurosa en su estreno español.
El reparto es lo menos afortunado, con un Roberto Rey envarado en el papel de Fígaro y un Fernando de Granada muy poco convincente. A cambio, Perojo, recupera a otros dos protagonistas de
La verbena de la Paloma -junto a Roberto Rey- Raquel Rodrigo y Miguel Ligero, en los papeles de la pizpireta enamorada y su rijoso tutor. Alberto Romea tira la casa por la ventana en su bufonesca composición de un clérigo ávaro y glotón.
Escenografía, ambientación, fotografía y demás, impecables, como corresponde a la potente industria alemana del momento.
En cuanto mi ordenador se reponga del golpe de calor y de otras emociones que han afectado estos días a su comportamiento les subo
unas capturas de Fígaro en plena faena.
Entretanto, si les interesa profundizar en el asunto les propongo un par de monografías:
Manuel de Nicolás Meseguer:
La intervención velada: El apoyo cinematográfico alemán al bando franquista (1936-1939).
Murcia, Universidad de Murcia, 2004.
ISBN: 978-84-83714638
Felipe Cabrerizo:
Tiempo de mitos: Las coproducciones cinematográficas entre la España de Franco y la Italia de Mussolini (1939-1943).
Zaragoza, Diputación Provincial de Zaragoza, 2008.
ISBN: 978-84-97031936
ustedes lo pasen bien, don venerando