Pues aunque en su día me pareció bastante divertida, ahora la veo bastante más simple y tontorrona de lo que pensaba... y menos divertida que por entonces. No le veo mucho sentido, todo va ocurriendo a trompicones y como si los personajes intentaran demostrar algo; no es natural, no es creíble. Pero claro, eso pasa con todas las películas de Emmerich...

Lo del presidente me resulta algo repelente, y ya el final cuando se mete en el Harrier es para matarlo. Bueno, si se matara ya sería algo, pero es que encima lo hacen por él Para presidente honesto y real, el de Martin Sheen en El Ala Oeste de la Casablanca.

Si tengo que quedarme con algo sería con algunas maquetas, resulta estupendo que aún quedaran por entonces artesanos por el estilo.