La pasada tarde / noche y tras venir de una sesión castigadora de entrenamiento, aproveche y en un centro comercial compré como todos los años una minicesta para regalarsela a mi portero. Nada especial, pues me costo unos 50€, pero el detalle era el detalle.
Este hombre desde que yo arrivé a la comunidad se ha desvivido por nosotros. A parte de guardarnos paquetes que me llegan de mis locuras consumistas en ebay, y de cuidarnos las plantas en épocas estivales. Este hombre incluso a veces nos sorprende con detalles de aparecer a las 9:00 de la mañana un domingo y traerme el pan e incluso regalarme su diario pues el ya lo ha leido.
Pués bien. Ayer tras entregarle la mini cesta, se me echo en los brazos y se me puso a llorar como una magdalena. El motivo era porque en marzo se nos jubila.
De la emoción sorpresiva, yo como un tontuno me puse también a llorar y tras avisar a mi Wat que tardaria en subir un poco, acabamos el y yo sentados en el rellano de la escalera tomandonos un par de copas de cava de la cesta en cuestión.
Tras estar media hora hablando, aparecio su mujer y nos trajo un cuenco con frutos secos. Aquello ya parecia un picni / botellón a las casi 10 de la noche.
Tios, os puede parecer una gilipollez. Pero os garantizo que para mi, aquellos tres cuartos de hora, fueron de una calidad humana impresionante.
Un abrazo!



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Serás lechón. Pero si. efectivamente soy cantabro y de muy cerquita de esos seres emboinados de Bilbo. Aunque por supuesto, Domigo tampoco andaba descaminado, pués tras 8 años allí, Asturias es mi segunda tierra. :amor 