Lo que se dice como entendenmiento, tan sólo conozco a un estudiante de filosofía que cogiera todos y cada unos de los minutos. Pero la película no se basa en eso, de hecho es mejor dejarse llevar por esos momentos imposibles (la señora Echevarría cantando a los clientes, el sexo bizarro del protagonista con la Huppert) y por unos diálogos que la situan como una de mis comedias favoritas.