Está claro que cuando te ofrecen hacer la secuela de una serie de cierto prestigio uno va con ciertas expectativas y ya hay un aparato de captación que se encarga de dorarte la píldora o bailarte el agua hasta que pones tu rúbrica en el contraro. A partir de ahí, el aparato legal y financiero de las productoras comienza una guerra de criterios con director, guionista y quien se le ponga por delante si intuye que las ideas del artista pueden dañar el resultado comercial.

El caso de "Alien 3" es a mi entender el más triste de cuantos recuerdo. No sólo se cargó una saga que para mi era perfecta como estaba en dos partes (y es que tras el final de Aliens, no sé que más se podía añadir que no supusiera un paso atrás) sino que se mearon en personajes como Hicks, Newt o Bishop, verdaderos héroes de una aventura épica sin parangón que se habían ganado su rinconcito en el corazón de los fans de la Ci-Fi, cepillándoselos con la misma tranquilidad en la tercera parte que a los supervivientes de "Pesadilla en Elm Street 3" al principio de la cuarta entrega o, peor aún, a los padres de los niños de "La aventura de los Ewoks" en la secuela. Un recurso chapucero que para nada cuadraba con lo que uno espera de "Alien" y un destino injusto que ninguno de esos tres personajes merecía.
Y lo de Ripley ya ni hablemos. Ese paso de mujer aguerrida a depresiva me dejó perplejo. En fin, que Alien 3 para mí es como una pesadilla. No oculto mi fascinación por el poderío visual que tiene pero la realidad es que yo soy más feliz enfocándolo como un "what if" que como una secuela oficial. Y lo de Alien Resurrección, pues eso, que ni pies ni cabeza y además añadiendo elementos de humor totalmente impropios y fuera de lugar.