En ese momento, TK hizo un lado a Txus para que realizara el sagrado acto que dicta su orden: el onanismo en estado puro, no para el placer en sí mismo sino para llegar al nirvana, al estado máximo de lucidez.
Pero justo cuando se subía el hábito... una luz poderosa se iluminó en el cielo. TK, Txus, el Joven misterioso come-plátanos y el rebaño de caribús pandas se quedan asombrados mirando al cielo. No era una alucinación. Desde el cielo, y con música de Pete Doherty, aparecía la figura recompuesta de... ¡¡Elokoyo!!



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