Con esta película pasa como con Metroland: Dos adaptaciones de dos novelas complejas, de dilemas interiores exteriorizados por una estética y actitud perfectamente reconocible. Por ello creo que se complementan muy bien, porque captan de forma superficial ese ambiente y los actores hacen el resto en cuanto complementar los personajes: Easton Ellis te suelta un rollo sobre el ansia de Bateman para conseguir mesa en Dorsia, Christian Bale te lo dice con dos miradas al teléfono y luego a su secretaria.

Aunque una adaptación redonda sería una película codirigida por Gaspar Noé y Tinto Brass.