Hace años (más bien casi en la posguerra...)

Entramos mi hermano y yo en un estanco (transcripción filtrada por los años transcurridos):

- Buenas, ¿tienen celo?

- ¿De cuánto?

- Pues... no sé.... Celo.

- A ver, ¿para dónde es?

- Para un paquete.

- Si, ya, pero a dónde lo váis a enviar.

- A ningún sitio, es para envolver el regalo de cumpleaños de un amigo...

Total, que el estanquero entendió "SELLO" y nosotros decíamos "CELO".

En fin. Un diálogo de besugos que acabó bien de casualidad.

Saludos