Sean Baker se apunta otro tanto, creo que incluso mayor que en The Florida Project. Esta vez viaja a Nueva York para retratar esa otra América que tanto le gusta. He disfrutado tanto su primera parte idílica llena de cortes, elipsis y fiestas como su segunda en la que se detiene sin bajar el ritmo y que bebe de Tarantino o de los hermanos Safdie de Uncut Gems. Drama social con tintes de comedia, denuncia sin ser preachy y subrayar en exceso, con una protagonista espectacular que te despierta una enorme empatía (en el cine me he reído bastante menos que el resto del público, por no decir nada, para mí es más momentos simpáticos que humor puro) y unos secundarios que no se quedan lejos, como esos dos matones, en especial Igor, que actúa de catalizador para un final sublime que es una explosión de diferentes sentimientos y emociones dispares: es desconcertante, crudo y triste pero a la vez hay luz, es muy humano. Grande Anora.
7,5/10




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