No me considero muy fan de Audrey Hepburn, pero en absoluto tengo nada en contra, simplemente que a nivel de actores y actrices o me gusta como trabajan/sus películas, o no voy más allá (vamos que me da igual si era simpática o una borde). Y de Hepburn he visto y disfrutado de Sabrina y, hace justo una semana (la tenía pendiente desde hacia años), Desayuno con diamantes. Ariane me gustó pero tampoco me maravilló (para mi es una obra menor de Wilder, y Cooper tal vez era ya algo mayor) y me sabe mal pero My Fair Lady no me gustó especialmente, aunque su tamaño artístico, de producción e interpretativo es enorme. Vaya... Que tampoco es que me gusten muchas de las películas que interpretó. Tengo pendiente Vacaciones en Roma, a ver si cae esta semana.
Dicho esto, el caso de Audrey es curioso. En sus primeros años se encuadra directamente en la Golden Age, concretamente en su última década (los 50) pero por muchos motivos era diferente al estilo clásico de Hollywood. Europea, a medio camino entre su nacionalidad británica y su origen belga, entró en ese mundo aún a pleno rendimiento de la Golden Age con un cuerpo delgado, unas formas y detalles alejados del prototipo femenino del momento, pocas curvas y convertida en un icono de la moda. Uno la ve trabajando a las órdenes de Wilder y la diferencia en todo con Monroe, por ejemplo, es abismal. Es otro tipo de actriz y de mujer. Otro tipo de belleza y otra forma de trabajar. Como yo no termino de encontrarle el actractivo carnal, digamos que sólo veo esa candidez, casi juvenil, hasta que vi Desayuno con Diamantes. Ahí sí que vi una Audrey diferente, mucho más atractiva y segura.
Synch




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