He aquí el hostal. Fíjate en el comedor, es una iglesia rehabilitada y desayunar pronto con la luz de las vidrieras no tiene precio. En la sala de juegos quizás haya algún resto de vómito, de a saber quién me pregunto...

Pero ya digo, depende de lo que busques. Cerquita está O´Connell Street, que bajando a pata llegas en veinte minutos a Temple Bar. Y si no tira de taxi, que los que me tocaron al menos eran la mar de majetes y honrados.

Disfruta de la ciudad, la verdad que tiene un encanto innegable.