¿Qué hay en un codec?
Sony Pictures provocó cierto revuelo en el mundillo de la alta definición el otro día, cuando anunció que la primera película completa objeto de autoría y codificación en Blu-ray Disc, a saber
Los ángeles de Charlie: Al límite (Charlie's Angels: Full Throttle), se había comprimido utilizando MPEG-2, el mismo codec utilizado para los DVD estándar.
Además, en comentarios a periodistas tras dicho anuncio, responsables de Sony indicaron que todos los títulos del lote inicial del lanzamiento, tanto de Sony como de otros estudios, probablemente también estarían codificados en MPEG-2. Si bien el formato está diseñado para ser compatible con otros dos codecs más nuevos y eficientes —el VC-1 de Microsoft y una versión de MPEG-4—, Sony afirmó que probablemente confiará en el MPEG-2 "durante el futuro previsible", por ser un valor seguro.
Esta decisión sorprendió a mucha gente, porque podría considerarse que cancela una de las ventajas más utilizadas en la promoción de Blu-ray sobre su formato rival, el HD-DVD: su mayor capacidad de almacenamiento. Eso es porque, si bien ningún codec es intrínsecamente mejor para producir imágenes de alta calidad, los codecs pueden optimizarse para diversas aplicaciones.
Por ejemplo, VC-1 y MPEG-4 se crearon inicialmente para transferir vídeo por Internet, así que se diseñaron para producir imágenes de alta definición y gran calidad a bitrates relativamente bajos. MPEG-2 también produce imágenes de calidad, pero por lo general requiere bitrates más elevados.
Los ángeles de Charlie se codificó a un bitrate promedio de 18 MB por segundo, comparado con los 7 a 8 MB/s para el que están diseñados VC-1 y MPEG-4. Aunque la imagen final pueda ser la misma, un bitrate más elevado supone que hay que almacenar más bits, que ocupan espacio en el disco.
A 18 MB/s, Los ángeles de Charlie se come la mayor parte de los 25GB de un Blu-ray Disc, y no deja espacio más que para el conjunto de contenidos adicionales habitual, lo que no es ni mucho menos el tipo de paquete desbordante que muchos adeptos del Blu-ray dieron como motivo para adoptar el formato de mayor capacidad.
Los responsables de Sony contestan que hace años que existen codificadores de MPEG-2 de gran calidad, y que este formato es bien entendido, mientras que los útiles de codificación para los codecs más recientes aún se están desarrollando y los formatos son menos "maduros".
Pero aun así, es un hecho que podrían meterse las dos películas de Los ángeles de Charlie en un disco HD-DVD de doble capa utilizando VC-1 y aún sobraría sitio.
Sin embargo, nadie que haya seguido la guerra de formatos desde el principio se habrá sorprendido ante la decisión de Sony. De hecho, gran parte de las diferencias cruciales entre ambos formatos son fruto de un desacuerdo sobre los codecs.
Desde el principio, Sony se planteó crear un formato de hardware basado en MPEG-2 y, durante mucho tiempo, se resistió a las peticiones de otras empresas integradas en Blu-ray de que se adoptaran para el formato los codecs avanzados.
MPEG-2 es el formato de compresión utilizado en la norma de HDTV estadounidense, y Sony quería que los grabadores de Blu-ray fuesen compatibles con las normas de EE.UU. Pero también, Sony tiene una inversión institucional profunda en MPEG-2 —tiene casi 150 patentes en el fondo de licencias de MPEG-2— y estaba deseosa de aumentar el alcance del codec.
Sin embargo, debido a lo elevado de los bitrates necesarios para producir imágenes de alta definición utilizando MPEG-2, Sony tuvo que encontrar una forma de meter más datos en un disco de 12 cm. Para ello, descubrió que era preciso cambiar la estructura del disco, moviendo la capa de datos más cerca de la superficie, y utilizando un láser de enfoque más preciso. El resultado fue una estructura de disco incompatible con el DVD.
Toshiba adoptó un enfoque completamente opuesto para el desarrollo del HD-DVD. Comenzó con la estructura del disco existente —basada en gran medida en su propia propiedad intelectual— y recurrió a codecs avanzados para reducir la cantidad de datos que necesitaba para obtener imágenes de alta definición.
El resultado fue un disco fácil de fabricar, pero que exigía que los estudios cediesen cierto grado de control a las empresas de tecnología de la información, como Microsoft, que aportaba el VC-1 (y gran parte de AACS), pero que no está especialmente comprometida con el futuro de los formatos sobre disco óptico.
No es de extrañar que los estudios no sepan para qué lado tirar.