Vista Octopussy.

Volvemos a la senda chistosa que habían dejado aparcada en Solo para sus ojos y ya el prólogo es toda una declaración de intenciones y ese reactor portátil ("llénelo, por favor").

Me he descojonado con la persecución de los taxis, las hostias con la raqueta y el Sandokán con el trabuco del tío Melecio. Y ya no recordaba al friki del yo-yo.

Una de mis favoritas de la saga.