Me imagino un desierto de cadáveres, muchos de ellos arios, y tan solo Walt y Jessi en pié. Walt se arrodilla y Jessi le encañona en la cabeza. Por segunda vez en la historia, Walt le pide a Jessi que lo mate pero este, cerrando la evolución moral y de arrepentimiento por todos los crímenes sucedidos, le dice a Walt: “Yo no soy como tú, púdrete de cancer en el desierto” Si Walt aún conserva el ricino tendrá que lidiar con su último enemigo: Heisenberg. De modo que yo voto que el ricino es para él.