A falta de ver Batman Begins, le veo casi tanto talento como Darren Aronofsky, como demuestran sus sendas operas primas (Following y Pi) o sus obras de confirmación con un presupuesto ya más razonable (Memento y Requiem for a Dream).

Sin embargo, Nolan se me aparece en una vertiente bastante más acomodaticia a Hollywood, más decidido a hacer algo interesante con los encargos que le caigan de los estudios que en llevar un proyecto personal hasta sus últimas consecuencias. Y aunque su talento visual está fuera de toda duda, su europea visión irónica del mundo cede ante un moralismo típicamente norteamericano, como quedó demostrado en el tratamiento que hizo del remake de Insomnia frente a la película original escandinava.