Porque, no nos engañemos, el cine de autor ha producido joyas impresionantes, pero la colección de coñazos que tiene en su historia daría para una enciclopedia. Cuando hablamos de autor estamos caminando sobre arenas movedizas. No he visto aún la última película de Malick, pero a mí La delgada línea roja me pareció mala cuando se estrenó; y me lo sigue pareciendo. Bodganovich realizó un film extraordinario con La última película, pero nunca volvió a acercarse ni de lejos a ese nivel. Paul Thomas Anderson tiene Magnolia, pero yo estuve a punto de salirme del cine viendo Punch-Drunk Love, un peñazo como pocos. Scorsese es una sombra de lo que fue, el prestigio de Coppola sigue viviendo de los dos primeros Padrinos y La Conversación, Altman lo mismo te hace una maravilla que una basura…