Año 2025: Una anciana a lo Bette Davis en silla de ruedas observa con prismáticos a través de los ventanales de su mansión. Unas visitas inesperadas, con los suéters al cuello, se aproximan por el jardín.
A una señal imperceptible de la anciana, Ambrosio, su fiel mayordomo, acciona una palanca. Miles de toneladas de Ferrero Rochers avanzan en perfecta formación piramidal, sepultando a varios visitantes, mientras otros huyen despavoridos en un viejo coche, que aparenta dos décadas y más kilómetros que el DIU de Nuria Bermúdez ("Mi padre me dijo que lo podría conducir cuando cumpliera los 18, el muy cabrón", comenta el conductor). La anciana grtita, mientras lanza azulejos de Porcelanosa: "No corráis, cabrones. ¿No es esto a por lo que veníais?"
La anciana se calma cuando su marido, Miguel Boyer, la aleja de la ventana, y le ofrece una bebida. En ese momento, su hija entra en la habitación, e indignada, grita: "O sea, pero que haces bebiéndote mi última Coca-Cola Light al Prozac. A tí te queremos para que pagues las facturas, o sea, no para que bebas (o sea)".
La anciana la mira un momento con ojos tristes, y se arranca la camisa a lo Camarón de la Isla, mientras entona: "Chabelita-Lita-Del, Tamara-Falcó-Pitajunga". En ese momento todo el reparto de Noche de Fiesta desciende por las escaleras de la mansión y se enzarzan en un frenético baile. La anciana se marca un pseudo-brake-dance en la silla de ruedas, mientras su marido toca una pandereta en segundo plano.
La escena finaliza en una fastuosa formación de baile con miles de burbujas surcando el salón, proporcionadas por un tío calvo y ludópata en blanco y negro. La música cesa y un zoom nos acerca a la anciana Isabel, que solemnemente nos cuenta: "El comité de empresa quiere declarar que la familia Ruíz-Mateos siempre nos ha tratado con cariño, comprensión y respeto"
Cuando comienza el fundido a negro que marca el final del anuncio, el marido comienza a musitar: "Y una mmmm..", pero se ve interrumpido cuando una tableta de chocolate valor (en forma de consolador) le impacta en la cabeza. Atascado ya para siempre en una eterna "Mmmmmmmmmmmmmm", Movistar lo contrata para promocionar su logotipo.
Un spot dirigido por Allan Smithee.
El Tiempo es el mejor maestro... Lástima que mate a todos sus alumnos...
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