No es coña, yo tuve un canario que me regalaron practicamente con su primer plumaje y revoloteaba por la casa y se venía a mi mesa a picotear las migajas de pan y, si comía pizza, se ponía las botas con el jamón cocido. Eso sí, como cuando me levantaba por la mañana no le daba a comer de la palma de mi mano un trozo de magdalena, el cabroncete se enfadaba y no cantaba en todo el dia.
Los bichos adquieren las costumbres (y los vicios) que les enseñes, sean perros, gatos, pájaros o gusanos de Regula.
@romita2: suerte con tu pájaro, lástima que no cante.



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Perdón, no he podido evitarlo.
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