Spider , de 2002.
Cronenberg se sintió atraído por este proyecto cuando le llegó el guion escrito por el mismo autor de la novela en que se inspira, Patrick McGrath (novela muy recomendable que leí hace tiempo, hay traducción al castellano en Random House Mondadori). Se comprende: si en eXistenZ acabamos de ver cómo se reflexiona sobre los distintos niveles de realidad dentro de una trama encuadrable en la ciencia ficción, con un barniz vagamente próximo al cine de espionaje (como también pasaba en El almuerzo desnudo), aquí los niveles de realidad no se dan por mor de un juego, sino dentro de la mente del protagonista.
“Spider” (un Ralph Fiennes superlativo), de nombre real Dennis Cleg, es un interno de un manicomio-prisión que por razones no explicadas sale en libertad, aunque con la obligación de albergarse en una residencia, dirigida por Mrs.Wilkinson (Lynn Redgrave), para personas que sospechamos comparten sus problemas mentales (entre ellos el dicharachero Terrence, interpretado por John Neville). La película avanzará en diversos planos de realidad: por un lado la vida cotidiana de Spider en la residencia; por otro, sus recuerdos (o quizá reconstrucciones o creaciones mentales) de infancia, a los cuales asiste como si estuviera presente y se observara a sí mismo, al niño Spider;
y por último, algunos breves recuerdos de su estancia en el manicomio.
La recreación de su infancia nos da la pista de su estado mental: su padre (Gabriel Byrne), un fontanero dado a visitar el pub, se lía con una prostituta, Yvonne (que, como la madre, está interpretada por la misma actriz, una espléndida Miranda Richardson).
Spider cree recordar (o ficciona) que su padre mató a la madre, cuando esta lo descubrió follando con la prostituta, y posteriormente la sustituyó por Yvonne, ante la sorpresa e indignación del niño, que los acusará de asesinos, llegando a matarla con el gas. Pero, en “realidad”, a quien mata es a la auténtica madre, ya que la sustitución que él percibe es fruto de su desequilibrio mental (que se manifiesta ya en su niñez). Se entiende que ese es el pasado que ha marcado su vida, y que anota en un pringoso diario redactado con una escritura incomprensible. No solo ese detalle le otorga un aire peculiar: también tiende a recolectar todo tipo de objetos, en especial cordeles con los que “teje” una tela de araña en su habitación,
como hizo en su infancia y de la cual se sirvió para abrir la espita del gas con efectos mortales (y traumáticos para él, que se siente perturbado por el olor del gas en su habitación de la residencia, en la cercanía de la cual hay unos enormes depósitos de gas, ominoso recuerdo de su pasado).
Otra rareza es que se viste con toda su ropa encima (varias camisas superpuestas). En el estadio de realidad del “presente” (¿es realmente ese el estado real?), su perturbación mental le lleva a reproducir el aspecto de la odiada Yvonne en los rasgos de Mrs. Wilkinson, la gobernanta de la residencia, pero cuando está a punto de matarla parece despertar de su estado alucinado, evitándose el crimen pero no el retorno al psiquiátrico.
Historia minimalista, configurada a partir de pequeños y lentos movimientos de Spider, contemplativa, como si el protagonista fuera espectador de su propia vida (y nosotros a través suyo), resulta perfectamente coherente con la obra del canadiense. Aquí todo es contención: la fotografía, a base de grises, marrones y verdes deslucidos (y un cuidadoso trabajo con las texturas de las paredes, los suelos, los muebles, los vestidos); la música, casi inapreciable, de Shore, aunque con algún momento de gran bellesa (las cuerdas, cuando Spider planea el asesinato de la madre) y que recrea un tema isabelino en los títulos de crédito (sobre unas manchas que pueden recordar las del test de Rorschach); los diálogos, escasos, y por lo que a Spider adulto respecta, auténticos balbuceos. Y por encima de todo, unas interpretaciones excelentes.
Supongo que es una película que para los seguidores del Cronenberg de primera hora, o que se quedaron en La mosca, parecerá extremadamente lenta (quizá aburrida) y es probable que deserten a la mitad, pero creo que quien haya seguido su evolución la verá como un paso más dentro de una carrera más homogénea de lo que parece a simple vista. A mí, personalmente, me parece un gran film.




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