Se establece que existen un conjunto de seres homólogos a los ángeles que cumpliendo las directrices del "director" (figura representativa de Dios), se encargan de evitar cualquier tipo de desvío y perturbación en la ruta preestablecida que el "director" ha diseñado para cada persona.
Para lograr tal cometido, se realizan las modificaciones necesarias, aunque impliquen sacrificios grotescos, como es el caso de David Norris, siendo planificadas las muertes de su hermano y padre para que así gozara del contexto vital propicio que le motivara a involucrarse en política y perseverar hasta que fruto de su insistencia y ambición, alcanzara la presidencia de los Estados Unidos. Se estipula que el bien mayor está por encima de todo, lo que entronca directamente con la mitología griega.
¿Exagerado? En absoluto. Si algo retrataron los autores griegos del pasado, es que los dioses que componían el panteón, gozaban de virtudes únicas, como la belleza eterna, la inmortalidad, la omnisciencia... Pero a su vez, atesoraban todos los defectos de los mortales como la codicia, la maldad o el egoísmo. Fruto de ello, en muchas ocasiones actuaban de manera partidista y sesgada, sin medir las consecuencias porque consideraban que sus decisiones eran las adecuadas y que no importaban los daños colaterales, porque respondían a un bien superior. De esa manera, acostumbraban a lo largo de los múltiples relatos mitológicos, a manipular a la humanidad, respondiendo a sus propósitos y deseos particulares, no respetando la libertad de sus "protegidos".
Este leitmotiv recurrente en la literatura, es el motor de la obra, constantemente se aprecian escenas donde se vulneran vidas humanas con tal de evitar que el protagonista de rienda suelta a su libre albedrío, como cuando provocan el accidente del taxista o la lesión de Elise. No se respeta la voluntad, deseos ni sentimientos de los individuos involucrados en sus perversos juegos (como queda constatado cuando admiten que provocaron que David y Elise se conocieran en el baño, para que así Norris se motivara y enarbolara el discurso de final de campaña que dejaría una buena imagen pública en su electorado. Hasta ese punto llega la perversión de esos "entes superiores, le ponen un palo y una zanahoria al pobre David cual burro de carga para que trabaje mejor y cuando quiere cogerla, se la quitan sin miramientos...), considerándose en la posesión de la razón suprema para dictar como deben vivir. Fruto de esa mentalidad precisamente abocan a la humanidad a lo que supuestamente quieren evitar: el caos. Prueba de ello es que en caso de que Elise se desposara con Adrian, sería sumamente infeliz, aunque como bailarina alcanzara una reputación de talla mundial. El éxito profesional, no garantiza ni avala el bienestar y tenemos múltiples ejemplos reales de artistas sumamente reconocidos que no soportaron la presión y ante la carencia de una vida más mundana y tranquila, se retiraron o peor, se suicidaron.
Otro ejemplo, es que cuando Thompson relata a David los periodos temporales e históricos donde intervinieron en los designios de la humanidad como supuesta evidencia de que su tutela garantizó la prosperidad, si uno los analiza detenidamente, puede apreciar que tras esas supuestas épocas de bonanza, se esconden muchos martirios y desgracias. Habla con orgullo del imperio romano, pero, ¿cuántas vidas tuvieron que sacrificarse en pos de instaurar dicho imperio? ¿Cuántos pueblos fueron subyugados, sometidos y erradicados para lograrlo? ¿Cuánta cultura se perdió en el proceso? No ponderan las repercusiones de sus actos, se creen con la capacidad de decretar cuál es el camino pertinente y finalmente, gracias a la perseverancia, tenacidad y determinación de David (poniendo de manifiesto la capacidad de entrega, lucha y sacrificio del ser humano, combatiendo contra la adversidad hasta el límite de sus fuerzas), se evidencia que las mejores decisiones, en muchas ocasiones, son aquellos pequeños detalles que ayudan a disponer de una vida tranquila y apacible. ¿De qué sirve destacar en tu profesión, a cambio de sacrificar tu existencia, con un transcurso miserable? Nadie tiene derecho a dictar como debe vivir cada uno, de ahí que el mensaje final, apelando a la libertad, sea tan gratificante (es Elise la que debería tener la potestad de meditar y considerar que prefiere, si una vida en pareja feliz, o éxito profesional).