Cleef habría sido un buen Drácula.

Corben, después de la descriptiva que has atrapado, ¿todavía queda alguien que ve a Drácula como objeto de deseo sexual? Por más que Coppola y V. Hart se empeñen, Drácula es un monstruo, un diablo brujo más grande que Atila, un ser despiadado. Si ese ser es fruto de atracción sexual, entonces han de serlo también los tipos maltratadores de nuestros días. ¡Las cosas que lee uno a menudo! Y lo digo con la propiedad que me otorga el haber leído la novela más de seis veces. Por cierto, querido Christopher Lee, la capa se describe en la novela, y no fue invención de Browning.

Lo siento, Marvin, en mi caso todavía está por llegar el personaje fiel, por más que me derrita con Schreck, Lugosi o Lee.