Pues he hecho más pruebas. Y con ellas paro ya, porque no tengo el menor atisbo de duda. Siempre bajo mi punto de vista, naturalmente.

Ayer probé un SACD con detalle aprovechando la salida de auriculares que tiene el Marantz (algo extraño por lo que he visto). Probé con mi Sennheiser 650 y alterné secuencialmente un pasaje de 20 seg la pista CD de la SACD. Las diferencias fueron notables. En los auriculares tengo que decir que me sorprendió el nivel de salida que tenía la pista CD (creía que era al revés). Tanto que tenía que subir bastante el nivel de salida del SACD para igualar. Pero, niveles aparte (y ahí ganaba por goleada el CD curiosamente), el timbre y espacialidad, sobre todo el timbre era francamente delicioso, muy diferente del sonido mucho más plano del CD. Lo encuentro una mezcla fantástica entre el analógico del vinilo y la bondad del CD. Como dije, es un comienzo, y en mi opinión, aún le queda un camino por recorrer.

Luego hice la misma experiencia con las Guarneri, y ahí el resultado fue idéntico. El timbre que sacaba la pista DSD fue precioso. Son los armónicos de las cuerdas, sin lugar a dudas, que para mí están restituidos con mucha más fidelidad y perfección.

Y para terminar, ya fuera pruebas, me metí de lleno en el otro SACD que tengo: la típica selección de valses de El Caballero de la Rosa con la inimitable Filarmónica de Viena (este SACD no tiene pista CD). Una gozada esos timbres, esa ausencia total de fatiga auditiva, esa plenitud de sonido.

Bueno, hasta aquí mis más personalísimas experiencias.