Es la segunda película que los Marx rodaron en los estudios que la Paramount tenía en Nueva York. Animal Crackers, la obra teatral de George S. Kaufman y Morrie Ryskind, llevaba un porrón de representaciones cuando se decidió llevarla a la pantalla, así que el ritmo estaba comprobado. De hecho, guionistas y director se encargaron de cronometrar la duración de las risas durante las representaciones en el escenario para dejar margen para que los chistes no se solapasen. Es posible que eso sea lo que hoy nos parezca arritmia. Por mi parte, jamás pondré objeción alguna a una secuencia con los hermanos Marx, W.C. Fields, Keaton o Astaire en ella.

En cuanto a la censura, no se libró la película, pero es cierto que el código Hays, aunque publicado, aún no estaba vigente y probablemente fuera la Paramount el estudio que más lejos llegó en el camino de la insinuación y el doble sentido. No olvidemos que fueron artistas de la casa los Marx, W.C. Fields y Mae West.

Hace usted muy bien, don Marvin, en hacerle la competencia a don Antonio1008.

atte., el capitán venerando driftwood