La ví hace ya muchos años y sin embargo la sigo recordando por su dureza y por su demoledor y desesperanzador final, alertándonos que, por mucho que nos haya puesto los pelos de punta, la realidad siempre será más poderosa que la ficción; y peor, en este caso.

Y no sólo el tiempo no pasa por encima de ella, sino que, tristemente, su temática aún hoy es de rabiosa actualidad.

Debería ser de visionado obligatorio en todas las escuelas e institutos del mundo (así como en... determinadas esferas políticas mundiales L) ).