Como anécdotas recuerdo a una abuela que se llevó a sus nietos de 5 años a ver una peli de juicios. Los chavales estuvieron jugando por debajo e las butacas toda la película. De alucinar.
Ésa es otra. Yo tuve que aguantar a lo menos una veintena de niños en Tigre & Dragón que estaban de cumpleaños y no paraban de hablar y juguetear, porque lógicamente se estaban aburriendo con una peli que no iba dirigida a ellos. La culpa, de los padres, por supuesto (en este caso de las madres, que además estaban presentes en la sala).