Los cinco días de la semana que toca trabajar duermo seis horitas: de diez de la mañana a cuatro de la tarde, o de nueve de la mañana a tres (depende de si al llegar a casa del trabajo me pongo un capitulito de "Expediente-X" o me voy directo para la cama).

Pero los dos días libres no hay quien me saque mis ocho o, mejor, nueve horitas... eso sí, con mi WAT al lado, que el resto de la semana la hecho de menos.