A/A Nacho A. y admiradores de la fotografía:

¿Cómo un tipo como Kaminski, que llevaba una carrera bastante notable, puede hacerme la foto de La Terminal como si de un capítulo de CSI se tratara? Porque son gente que ha demostrado que ama la técnica, capitaneada nada menos que por Spielberg, y por mucha prisa que lleven no entiendo como gente como Kahn (sin ningún raccord hoy en día) o personas como Kaminski (por Dios, esos filtros y esos retoques digitales planos) no llamen antes al oficio que a la prisa, y conciban esos horrores.

La de La Guerra de los mundos tampoco me gusta, pero es menos contemplativa y molesta menos a una historia ágil, con algún momentillo inspirado..., y la de Atrápame si puedes yo si la aprobaba (qué opinas tú de esta). La anterior carrera a estos títulos me parece bastante intachable, con varias cimas. ¿Tú qué opinas?
El problema que yo le veo a Kaminski es que últimamente está fuera de su terreno. Él no es un Vittorio Storaro que sepa crear iluminaciones artificiales partiendo de la nada y recrear mundos o ambientes con ellas dentro de un estudio (cosa para la que sí valían Vilmos Zsigmond (Encuentros) o Dean Cundey (Hook) y hasta Douglas Slocombe en Indy), sino que funciona mucho mejor cuando lo que tiene que fotografiar es la realidad y deformarla para darle un aspecto sucio y semi-documental, como en Schindler o especialmente Ryan. Lo que le ocurre es que está perdido porque lo que le han exigido es precisamente lo contrario, estilizar el futuro (Minority), el pasado (Catch Me), un aeropuerto (Terminal) o rodar con CGIs en estudio (WOTW). Y a ello hay que añadirle que no trabaja para nadie excepto Spielberg desde hace diez años, por lo que no entra en contacto profesional con otros puntos de vista y corre el riesgo de quedarse aislado en los suyos, lo cual siempre es peligroso.

Hoy me he visto (de nuevo) Duel. Como película le daría un 8 y en cuanto a su foto:

La irrupción de Steven Spielberg en el mundo del cine se produjo con este telefilm escrito por Richard Matheson en el que un camión persigue implacablemente al conductor de un Plymouth por haberle adelantado. Spielberg contó con un presupuesto y un calendario de rodaje reducidos y un equipo técnico televisivo encabezado por el veterano director de fotografía Jack A. Marta, en su única colaboración con el director.

Se trata de un film exclusivamente diurno, en el que lógicamente predominan exteriores rodados en diversas carreteras semi-desiertas del estado de California a plena luz del sol y en el lo más destacable es la pericia de su director a la hora de situar su cámara con una admirable precisión, a fin de crear la máxima tensión posible en el espectador. También destaca que en la mayor parte de las persecuciones la cámara permanece estática -colocada en un punto fijo del coche o del camión- y que es por tanto el paisaje o el propio movimiento de los vehículos lo que produce la sensación de velocidad.

Asimismo, Spielberg hace gala de un tremendo dominio de los recursos cinematográficos y de la puesta en escena empleando teleobjetivos y zooms de manera muy acertada y especialmente grandes angulares para los primeros planos del conductor o del camión en los momentos de máxima tensión.

Sin embargo se aprecian algunos errores técnicos -una sombra de la cámara, algunas sobreexposiciones de los exteriores- y las luces de relleno sobre el personaje principal resultan visibles sobre el personaje principal tanto dentro del coche como cuando sale de él, aunque se trata en definitiva de elementos de escasa importancia dado el impacto de este poderoso ejercicio de estilo por parte de su debutante director, que aquí ya mostró todas las cualidades que le llevarían a la cima cuatro años después con "Tiburón".

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La irrupción de Steven Spielberg en el mundo del cine. El Diablo sobre Ruedas.[/center:fbf9bd76ef]

* * * 1/2.