El problema de Stallone es que a lo largo de su carrera ha dado giros demasiado bruscos (recuerdo las infumables "Oscar" o "Alto o mi madre dispara") que han pillado al público algo desprevenido. "Copland" llegó en un momento en el que Sly estaba muy en declive, por lo que es normal que muchos ni se molestasen en ir a ver la peli.
La única manera de remontar a Sly es reciclarlo completamente, pero claro, ahora está en esa categoría tan poco apetecible que se llama "veneno para la taquilla", con lo que pocos, por no decir nadie, se arriesga a contratarle.

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