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Tema: Elia Kazan: revisando sus películas

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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

    05. PINKY (1949, PINKY)



    Dirección: Elia Kazan.

    Producción y distribución: Twentieth Century-Fox Film Corp.

    Productor: Darryl F. Zanuck.

    Guion: Philip Dunne y Dudley Nichols, basado en la novela “Quality” de Cid Ricketts Sumner (Indianapolis y Nueva York, 1946). [Previamente aparecida en la revista Ladies’ Home Journal, diciembre de 1945].

    Dirección artística: Lyle Wheeler y J. Russell Spencer.

    Decorados: Thomas Little y Walter M. Scott.

    Fotografía: Joe MacDonald (en 1.37:1).

    Música: Alfred Newman.

    Montaje: Harmon Jones.

    Reparto: Jeanne Crain (Patricia “Pinky” Johnson), Ethel Barrymore (Señora Em), Ethel Waters (Dicey Johnson), William Lundigan (Dr. Thomas Adams), Basil Ruysdael (Juez Walker), Kenny Washington (Dr. Canady), Nina Mae McKinney (Rozelia), Griff Barnett (Dr. Joseph “Doc Joe” McGill), Frederick O’Neal (Jake Walters), Evelyn Varden (Melba Wooley), Raymond Greenleaf (Juez Shoreham).

    Duración: 1 h 41 m 51 s.

    Rodaje: desde principios de marzo hasta el 23 de mayo de 1949.

    Estreno: 29 de septiembre de 1949.

    Recaudación: 4.200.000 dólares (Variety, 4 de enero de 1950).



    Antes de entrar a comentar sucintamente la película lo primero que me gustaría hacer es reconocer el hecho de que al contrario de lo que me sucedió con LA BARRERA INVISIBLE, de la que tenía un recuerdo francamente bueno pero que al revisarla me ha supuesto una (notable) decepción, en el caso de PINKY me ha acontecido curiosamente lo contrario. Únicamente recuerdo un lejano pase televisivo (cuando sólo existía una cadena) y no demasiado positivo del mismo y sin embargo cuando la vi el viernes me pareció si no una gran película (que no lo es, ya lo siento) sí, al menos, una notable cinta y donde además encontramos el primero de los grandes personajes femeninos, aunque no sea todavía más que un esbozo, que caracterizan a los mejores filmes del director nacido en Constantinopla.

    Independientemente de que las películas que configuran la primera etapa del director (la que va desde 1945 hasta 1950) puedan considerarse más encargos de las compañías para las que trabajaba que obras personales, lo cierto es que Kazan fue poco a poco depurando su propio estilo de puesta en escena (el trabajo con los actores era algo innato en él dada su previa experiencia teatral, como bien se puede apreciar en su debut, LAZOS HUMANOS) que acabaría cristalizando en sus grandes películas de los años ‘50 y ‘60.

    Aunque todo el mundo conoce mis afinidades por el maestro de maestros John Ford (1894-1973) y pese a la devoción que el propio Kazan decía sentir por él, lo cierto es que es difícil, por no decir imposible, el encontrar rastro alguno de su presencia en el metraje de la película.

    Y es que recordemos que PINKY fue un encargo que el vicepresidente y jefe de producción de la 20th Century-Fox, Darryl F. Zanuck (1902-1979), le hizo al director nacido en Maine (no en Irlanda, aunque alguno pueda pensar lo contrario) y que este aceptó en agradecimiento por la ayuda que el magnate le había proporcionado en la elaboración de EL FUGITIVO (1947), su primera película como productor independiente (en sentido estricto), articulada a través de la creación de la Argosy Pictures Corp. (compañía que había existido previamente bajo la denominación Argosy Corp. y con la cual Ford firmó dos de sus cintas más aclamadas, LA DILIGENCIA (1939) – anónimamente - y HOMBRES INTRÉPIDOS (1940)).

    El libreto partía además de uno de los colaboradores más estrechos del director, el guionista Dudley Nichols (1895-1960), con el que trabajó desde 1930 hasta 1947 y con el que elaboró títulos míticos (aunque hoy muchos de ellos olvidados) como LA PATRULLA PERDIDA (1934), JUDGE PRIEST (1934), EL DELATOR (1935), STEAMBOAT ROUND THE BEND (1935), THE PLOUGH AND THE STARS (1936), HURACÁN SOBRE LA ISLA (1937), THE BATTLE OF MIDWAY (1942) y las arriba mencionadas LA DILIGENCIA, HOMBRES INTRÉPIDOS y EL FUGITIVO.

    - Recordemos que el Oscar al mejor director que recibió en 1936 por EL DELATOR fue el primero de los cuatro que recibió a lo largo de su extensa carrera. El resto serían por LAS UVAS DE LA IRA (en 1941), ¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE! (en 1942) y EL HOMBRE TRANQUILO (en 1953). -

    El guion de Nichols, luego reelaborado por Philip Dunne (1908-1992), quien ya había trabajado para Ford en la ya mencionada – y espléndida - ¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE!, partía de la segunda novela de Cid Ricketts Sumner, pseudónimo de la escritora Bertha Louise Ricketts (1890-1970) y que antes de ser editada en tapa dura lo fue en una versión condensada en la famosa revista femenina Ladies’ Home Journal (diciembre de 1945).





    - Primera edición, The Bobbs-Merrill Company Publishers, Indianapolis y Nueva York, 1946 -

    A pesar de que la implantación de la Lista Negra a partir del 25 de noviembre de 1947 recortaba notablemente las ansias de verismo del cine implantado por la Fox en los años ‘40 y especialmente esa mirada, todo lo suavizada que se quiera, a las cloacas de la sociedad norteamericana, el siempre combativo Zanuck porfió contra viento y marea por sacar el proyecto adelante y además incidiendo en un tema mucho más tabú que el del antisemitismo como era la segregación racial, aunque en el fondo el primero no deja de ser una subdivisión del segundo.

    Sin embargo, inteligentemente Zanuck optó por cambiar los ambientes de clase alta en los que se movían los protagonistas de LA BARRERA INVISIBLE por los arrabales de un estado innominado del sur (aunque todo parece indicar que la acción acontece en Virginia...) mucho más acorde con la realidad del momento.



    - Esa precisión que yo hago acerca de dónde tiene lugar la historia y que no aparece en la novela (por lo que he leído) ni en la película (por lo que he visto) vendría indicada por el hecho de que el doctor Canady (Kenny Washington), afroamericano, vive en Leesburg, que es una localidad del estado de Virginia, aunque tal vez sea hilar demasiado fino… -



    Aunque en principio la elección de la bella y elegante Jeanne Crain (1925-2003) como protagonista pudiera parecer un ejemplo perfecto de miscasting lo cierto es que tanto su (introspectivo) trabajo interpretativo así como su (contundente) presencia física se revela como uno de los grandes aciertos de la película.



    - Recordemos que Zanuck la retiró en el último momento del reparto de PASIÓN DE LOS FUERTES (1946) de John Ford – su primer western tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial – donde hubiera encarnado a Clementine Carter, papel que finalmente recayó en Cathy Downs.

    Y que, por cierto, había debutado en la gran pantalla y en rutilante Technicolor en la película del gran Henry Hathaway HOME IN INDIANA (1944)...



    ... y, casualidades de la vida, escrita por Winston Miller (1910-1994), quien había participado en el guion de…

    … PASIÓN DE LOS FUERTES… -

    Una actriz incomprensiblemente ninguneada por Kazan y, especialmente, por Joseph L. Mankiewicz, para el que trabajó en dos excelentes películas, CARTA A TRES ESPOSAS (1949) y PEOPLE WILL TALK (1951) – la química que se desprende entre ella y Cary Grant es absolutamente maravillosa -.

    Ford, como decía, se había comprometido a rodar la película pero sin embargo estaba en contra de los designios del productor de hacerlo en estudio en lugar de alguno de los estados del sur del país donde acontecía la acción.

    Pese a todo, en marzo de 1949 las cámaras se pusieron a rodar y a partir de ahí todo empezó a ir mal.

    Las relaciones entre el director y la actriz afroamericana Ethel Waters (1896-1977) fueron pésimas desde el primer día y finalmente desembocaron en el abandono del director del set de rodaje alegando estar enfermo aunque estaba claro que el testarudo de Ford jamás volvería a poner un pie en el mismo.



    Como bien insinúa el amigo mad dog earle es difícil de creer que un director tan temperamental como Ford se retirase de la película simplemente porque se llevaba a matar con una actriz que ni siquiera era la protagonista y encima de color.

    De cualquier forma y de favor en favor y tiro porque me toca, Kazan recogería el testigo, sin apenas margen de maniobra pero con la condición de volver a rodar el material dejado por Ford que no era del agrado de él (y menos de Zanuck), a pesar, como decía, de la gran admiración que sentía por el maestro.

    Kazan logró superar la animadversión inicial de Wathers, que al parecer odiaba por igual a todos los blancos (sic) y logró llevar a buen puerto la empresa.

    Y a pesar de sus despectivos comentarios acerca de Crain, que tal vez fuese una protegida de Zanuck, lo cierto es que esta demuestra tener madera de actriz, además de un rostro y un cuerpo pluscuamperfecto.





    Como decía al principio al separar los dos aspectos fundamentales en la dirección de una película, al menos para mí, que son la puesta en escena y el trabajo de/con los actores, creo que esta es la obra de Kazan donde por primera vez consigue el equilibrio entre ambos, aunque ya pudimos ver un atisbo en la que sigue siendo para mí y hasta hora la mejor cinta de su director, LAZOS HUMANOS, algo que sé que no comparten muchos de mis queridos compañeros.

    Y es que si en la mencionada película Kazan descargó la mayor parte de la responsabilidad en la puesta en escena en las manos del director de fotografía, el gran Leon Shamroy, centrándose él en el trabajo con los actores, aquí, en cambio, el director empezó a imponer ya sus propias ideas visuales, algunas de las cuales podremos ver potenciadas en grado superlativo en títulos posteriores. Compárese, por ejemplo, la muerte de la señora Em (Ethel Barrymore) y la del personaje encarnado por Raymond Massey en la magistral AL ESTE DEL EDÉN (1955), a pesar de que la primera está rodada en blanco y negro y formato estándar y la segunda en color y scope.



    Si en EL JUSTICIERO y pesar del clamor de indignación que surgió de mi modesto comentario, indicaba que la escena más bella de la misma era aquella en la que el jefe de policía encarnado por el gran (y excesivo) Lee J. Cobb llevaba en brazos al detenido, el John Waldron (el no menos grande Arthur Kennedy), aquí en cambio hay ya varias escenas dotadas de una gran belleza aunque coincido plenamente con el compañero mad dog earle (creo que fue él y si no que me perdonen el resto de amigos) en que es insuperable el momento previo a la muerte de la señora Em, cuando pensábamos que en la habitación de la anciana únicamente estaban Pinky (Crain) y el doctor McGill (Griff Barnett) y al salir ambos observamos la presencia imperturbable de la tía Dicey (Waters) que no se había despegado del lecho de muerte de su amiga. Una escena tan hermosa como aparentemente sencilla y que demuestra el dominio en dirección que ya estaba adquiriendo en esta etapa embrionaria de su carrera.



    PINKY, además tiene la ventaja sobre LA BARRERA INVISIBLE que el mensaje (la denuncia del racismo imperante en la sociedad norteamericana de la época y que está bien lejos de haberse resuelto en pleno siglo XXI) no se impone a los protagonistas.



    No coincido, sin embargo, en ese aire de cuento que algunos le otorgáis a la película, seguramente debido más a las condiciones del rodaje en estudio y no en exteriores, que a una intencionalidad por parte del director.

    En ese sentido una película con una mirada todavía más incisiva sobre el tema de la intolerancia como fue el primer largometraje del luego represaliado Joseph Losey (1909-1984), EL MUCHACHO DE LOS CABELLOS VERDES (1948), tiene un tono mucho más claramente fantástico.

    Claro que lo mismo podría aplicarse a la REBECA (1940) de Alfred Hitchcock...

    PINKY supone un alegato más contundente (como lo sería todavía más la coetánea INTRUDER IN THE DUST (1949) del gran Clarence Brown (1890-1987), basada en la novela homónima del premio Nobel y guionista William Faulkner y que ya comenté, tiempo ha, en el otro rincón...) que LA BARRERA INVISIBLE contra la sinrazón de los prejuicios raciales, quizás porque el ambiente en el que se mueve la historia es más realista (o más creíble).



    De todas formas, ambas películas sirvieron para remover las conciencias en un momento en el que el país estaba empezando a entrar en una época obscura, con la Caza de Brujas como principal detonante y que además supusieron, en contra de los pronósticos iniciales y pesar del Código de Producción, enormes éxitos tanto de público como de crítica.

    Si tomamos como referencia la prestigiosa revista Variety, LA BARRERA INVISIBLE fue la octava película más taquillera de 1948 (con 3.900.000 dólares) y PINKY la segunda de 1950 (con 4.200.000 dólares).

    - PINKY sólo sería superado por el mayor éxito de la Columbia hasta esa fecha, JOLSON SINGS AGAIN (1949) de Henry Levin y protagonizada por Larry Parks (1914-1975), quien pese a convertirse en uno de los mayores delatores durante la Caza de Brujas, fue igualmente defenestrado y sólo volvió a trabajar esporádicamente en la gran pantalla. -



    [Un aparte antes de que se me olvide.

    Si, como ya dije en mi comentario acerca de LA BARRERA INVISIBLE, 1947 fue un año especialmente fértil para el director al estrenar tres películas de forma consecutiva, igualmente 1949 sería un año decisivo en su carrera, no sólo por el éxito de PINKY (a pesar de los comentarios despreciativos que siempre tuvo para ella Kazan) sino porque llevó a los escenarios la obra de su (entonces) amigo Arthur Miller (1915-2005), LA MUERTE DE UN VIAJANTE (10 de febrero de 1949) y protagonizada por el mencionado Lee J. Cobb, sin duda, uno de sus montajes más recordados.]



    Y en cuanto a los denostados (no por mí) Oscar, la primera estuvo nominada en 8 apartados (llevándose 3 estatuillas) y la segunda en 3.



    Y si me parece perfecto el que las tres actrices principales (Crain, Barrymore y Waters) entraran en la competición por sus magníficas interpretaciones, siendo además la primera vez- y que quede constancia de ello - en la que el protagonismo absoluto de una película del director recaía exclusivamente en mujeres, me hubiera gustado ver igualmente la candidatura del gran Joseph (aquí simplemente Joe) MacDonald (1906-1968), en la primera de las tres colaboraciones (junto a PÁNICO EN LAS CALLES (1950) y ¡VIVA ZAPATA! (1952)) del excelente operador con el director.

    Yo también me uno a la mayoría de los compañeros en indicar que el papel que interpreta el actor William Lundigan (1914-1975), el doctor Thomas Adams, es meramente testimonial. Pero que nadie dude de las capacidades artísticas del intérprete y si no que se fije en su extraordinaria interpretación del reverendo William Ashbury Thompson en la obra maestra – y absolutamente desconocida – I’D CLIMB THE HIGHEST MOUNTAIN (1951) del inmortal Henry King (1886-1982) junto a la imperial Susan Hayward.





    - Por cierto, Jeanne Crain trabajó a las órdenes de King en COMO LE CONOCÍ (1946) – una deliciosa película en Technicolor donde se denuncia la presencia de tropas norteamericanas en Nicaragua… (¡!) - y en uno de los cinco - que no cuatro - segmentos de CUATRO PÁGINAS DE LA VIDA (1952).





    Y tiro porque me toca… -

    Además Kazan no fuerza el (lógico) desenlace de la historia y evita un final feliz que sería incompatible con esa búsqueda personal que le supone a la protagonista el regreso al hogar donde nació.

    La Pinky encarnada por Jeanne Crain es un claro avance no sólo del personaje dubitativo que era Kathy (Dorothy McGuire) sino también del obcecado Schuyler (Gregory Peck).



    Pinky hace algo que podría hacernos pensar (antes y ahora) que es un auténtico suicidio como es el hecho de asumir que a pesar de que podría pasar por blanca sus orígenes son bien distintos y no sólo eso sino hacérselo saber a las personas que la toman por lo que no es y por ende sufrir el desprecio y algo más de los habitantes de la localidad.



    En ese sentido, Pinky es hasta ahora el personaje más noble y sincero de todo lo que llevamos visto del director.

    Además y al contrario que Schuyler, Pinky no usará el odio como arma para combatir los prejuicios sino su honestidad y su inquebrantable fe en el ser humano.

    Pero para ello tendrá que pasar por el peaje de aceptar no sólo los continuos desplantes de la anciana señora Elm (una, como siempre, genial Ethel Barrymore) sino también los consejos de su querida abuela.





    Gracias a esas dos personalidades Pinky podrá resurgir y transformarse en una persona en el pleno sentido de la palabra, capaz de renunciar al amor de su vida, pero no al amor del prójimo.

    Sin duda, una bella película PINKY.

    Y ello a pesar de ciertas discrepancias en el tono, como la un tanto melíflua banda sonora del gran Alfred Newman (1901-1970) y que al igual que en LA BARRERA INVISIBLE se arroga el privilegio de sustituir la fanfarria más famosa de todas las compañías cinematográficas norteamericanas.



    Incluso de un cierto esteticismo, del que, por otra parte, no se libraba ni el mismísimo John Ford, obra y gracia un Zanuck que supervisó personalmente la producción (a pesar de su elevada jerarquía dentro del estudio) y que a veces perjudica el tono ciertamente reivindicativo de la propuesta.

    Creo sinceramente que tanto LAZOS HUMANOS como PINKY son las dos películas más cercanas al corazón del director en estos primeros años antes de la obra que le convertiría en uno de los creadores más poderosos de Hollywood (lógicamente me refiero a UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (1951)).

    Quizás por ello dudo a la hora de colocar una por encima de la otra pero como uno es testarudo por naturaleza seguiré en mis trece y por ello y de cara a facilitar al final cuáles son mis películas favoritas de Kazan (previo Test Voigt-Kampff del infatigable Alex Fletcher) la cosa quedaría tal que así:

    LAZOS HUMANOS > PINKY > LA BARRERA INVISIBLE > EL JUSTICIERO > MAR DE HIERBA

    Y la semana que viene…

    … la película que se adelantó a la Covid-19.



    Happy family, one hand clap, four went on but none came back


    King Crimson / Lizard / “Happy Family” / 1970







    P.D. Y por si no os habéis dado cuenta he obviado por completo la larga secuencia del juicio a Pinky, por cierto, muy superior a la que podíamos ver en EL JUSTICIERO.

    Claro que también habríamos podido hablar de los padres de Pinky, de su infancia - una niña que podría pasar por blanca entre sus compañeros de color -, etc, etc, etc.

    Pero el tiempo es limitado y ya toca despegarme del cómodo sillón donde pergueño estas páginas.

    Última edición por Alcaudón; 26/10/2020 a las 00:43

  2. #2
    gurú Avatar de Otto+
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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

    Cita Iniciado por Alcaudón Ver mensaje



    Sí, esta imagen es preciosa. Creo que es el momento más relajado que tiene a lo largo de todo el relato. Por cierto, encuentro a Crain un parecido muy razonable con Rachel Hurd-Wood.



    Una última imagen, durante uno de los descansos del rodaje de Pinky:



    Studio photograph of actresses Jeanne Crain, left, and Ethel Waters on a movie set during a break from filming. Waters looks at an oversize reproduction of a $100 war savings bond purchased by "Mr. And Mrs. America" of "Everywhere, U.S.A." Waters holds a sign with the words "Sign up for bonds through payroll savings." Crain holds a hammer to help Waters hang the sign. The two actresses appeared together in the movie, "Pinky" and are wearing costumes worn in the film. "Pinky" was released in 1949, so the photograph had to be taken either before or during that year. The back of the photograph is rubber-stamped with the words "Jeanne Crain, 20th Century-Fox Player.
    Última edición por Otto+; 09/11/2020 a las 00:00

  3. #3
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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

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    No coincido, sin embargo, en ese aire de cuento que algunos le otorgáis a la película, seguramente debido más a las condiciones del rodaje en estudio y no en exteriores, que a una intencionalidad por parte del director.

    En ese sentido una película con una mirada todavía más incisiva sobre el tema de la intolerancia como fue el primer largometraje del luego represaliado Joseph Losey (1909-1984), EL MUCHACHO DE LOS CABELLOS VERDES (1948), tiene un tono mucho más claramente fantástico.


    Es que, al menos en el uso que yo hago de "cuento", ese género no implica que el tono tenga que ser fantástico, sino en la estructura narrativa. Y en ese sentido me reafirmo en ver ese aire de cuento. Ayuda, sin duda, el que la película esté rodada en estudio, porque como comentaba un tratamiento más realista hubiera derivado el film hacia otros derroteros. Precisamente porque no lo hace, encaja mejor el "happy end".


    Cita Iniciado por Alcaudón Ver mensaje

    Además Kazan no fuerza el (lógico) desenlace de la historia y evita un final feliz que sería incompatible con esa búsqueda personal que le supone a la protagonista el regreso al hogar donde nació.
    Yo creo que sí que hay un cierto final feliz que recompensa ese orgullo que mantiene Pinky. Consigue la propiedad y en ella monta esa escuela de enfermeras que la reconcilia con su gente, como le había propuesto mucho antes el Dr. Canady. En cuanto a la resolución de juicio, yo la veo forzada: cuando todo parece apuntar que Pinky no podrá conseguir una sentencia favorable (ni siquiera se ha presentado el testigo de la defensa), el juez se descuelga con un veredicto favorable de lo más sorprendente,

  4. #4
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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

    El momento en que están las tres y Ethel se va apagando es muy bonito visualmente.Pinky es demasiado blanca no?¿ A ver rollo J JONES en DUELO AL SOL no?¿ Pero podían haberle dado un poquito más de apariencia... parece de porcelana,por momentos me recuerda a PAULETTE GODDARD,qué guapa Paulette mi SCARLETT perfecta!

    Que preciosa Jeanne arreglando el jardín en QUE EL CIELO LA JUZGUE obviando a la diosa de diosas GENE que en esa peli está la escena que va esparciendo las cenizas del padre

  5. #5
    Senior Member Avatar de Alcaudón
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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

    Cuando quieras hacemos una colaboración a dos bandas (o a más si alguno más se apunta) y hacemos un monográfico de QUÉ EL CIELO LA JUZGUE, aunque ya estoy preparando una revisión (¿?) de su director, el gran - y hoy escasamente recordado - John M. Stahl.


  6. #6
    gurú Avatar de Alex Fletcher
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    Predeterminado Re: Elia Kazan: revisando sus películas

    "la película que se adelanto al Covid 19" dice el master Alcaudón, curiosidad tenía para ver como se plasmaba esto en un film de esa época, y está al nivel de Charlton Heston en el planeta de los simios fumando en los viajes espaciales, menos mal que el film tiene otros puntos fuertes.


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