Esta serie es una auténtica gozada y una de las comedias de las que menos se habla a pesar de que ya empieza a ser tenida en cuenta en emmys y globos, gracias sobre todo al inmenso Ari/Jeremy Piven.

Mención aparte para la interminable y espectacular galería de cameos que suponen un elemento esencial de la serie y cuya revelación es constitutiva de spoiler.