Bueno, pues ya me he visto todas. Creo que empezaron muy bien con Sangre Fácil, aunque les faltara redondearla. Pero bueno, eran unos nóveles muy prometedores, no saquemos más pies al gato. Luego siguieron con la experimentación chorra-macarra de Arizona Baby y parecía que todo se iba a ir al garete con ese espanto. Somos mú gamberros, chillaban.
Pero se convirtieron en unos de los autores más prometedores de la década con ese Muerte entre las flores, que salta sus errores gracias a un sentido del humor que es de agradecer, y BArton Fink, que si tiene algún fallo es precisamente por lo contrario, que se la toman demasiado en serio. Pero son dos títulos de lo más apreciables (aunque no tanto como se dice).
De El gran salto ni hablo, me niego. Hasta para estos seres tan irregulares es indigna. Luego, llega su obra más redonda, Fargo, que pese a estar dilatada y no encontrar su tono tiene todos los sentidos del mundo para calzarla en lo magistral. O casi.
Y, de repente, vuelven a la vena macarruza, hinchados ellos, y paren El Gran Lebowski...una película que funciona perfectamente si ves cinco minutos al azar de ella. La unión de todos resulta absurda, inexplicable. No puede ser verdad.
Y luego, el declive más atroz, patinazo tras patinazo: O Brother, pareja a El Gran salto en cuanto a cretinez..., El hombre que nunca estuvo allí, o cuando el homenaje sin sapiencia se hace el único recurso, ...Crueldad Intolerable y The LadyKillers, que nos hacen ver que El gran Salto y O brother no eran un espejismo, sino una verdad.
Ahora, con No country for Old men, dicen que vuelven por sus derroteros buenos y, a decir verdad por los previos, promete. Promete cosa mala.




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