Larga y ecléctica carrera, desde luego. Me ha venido a la mente la preciosa comedia de MacFarlane, Ted, y cómo a este personaje y a su dueño (Walhberg) les maravillaba Flash Gordon, de cuya fotografía respondía Gilbert Taylor.
En mi caso, me quedo con dos: Frenesí, del maestro del suspense, donde retrata un inquietante Covent Garden, incluso de día, y todas aquellas escenas nocturnas, camión de patatas incluido. También con ese blanco y negro de Dr. Strangelove, que creaba una atmósfera perfecta para esa extraña combinación de drama y comedia.
Descanse en paz.