Los Coen se inventaron el prólogo, en el que se dice que todo lo que van a ver está basado en un hecho real. Lo hicieron para reírse de los críticos, que leyendo ese mensaje estaban predispuestos a tomarse la pelicula en serio y juzgarla de manera mucho más benévola que con El gran salto, su anterior filme, al que trataron muy mal.

Lo gracioso es que al final del los créditos del final, pone Cualqjuier parecido con la realidad es pura coincidencia. El remate final y la confirmación de la broma gamberra de los Coen.
Porque si os dáis cuenta es imposible que una historia así pase, donde el protagonista tenga tanta mala suerte...