Esa misma sensación la tuve viendo los primeros diez episodios. A partir de ahí, -que fue el momento clave para decidir si abandonaba el seguimiento de los episodios o continuaba en ello- paralelo a la profundización en detalles y vida de los personajes principales, mi interés fue creciendo hasta llegar al semi- apasionamiento, que todavía no se ha diluido tras el episodio final de la segunda temporada, último visto hasta el momento.

Y es que tengo la sensación con la serie que nos ocupa que los casos médicos que tratan no me interesan más que como hilo anecdótico, y el "culebroneo" de las relaciones entre los personajes es lo que me mantiene expectante para ver hacia dónde deriva, de un episodio a otro.

Es uno de los grandes handicaps de, por ejemplo, C.S.I, donde para mi gusto no supieron desprenderse de la rutina de los casos criminales a tiempo y desperdiciaron el potenciar el perfil personal y social de los miembros del equipo forense y de investigación. En el caso de "House" tengo la sensación contraria.