Sí que lo es, sí. Sabiendo que ha travesado por momentos delicados, Kristen/Anna me recuerda a aquellas heroínas algo atolondradas, buenazas y pícaras de las
screwball comedy de finales de los 30 y comienzos de los 40, y así lo trasladó a su personaje en la animación. Si a eso le añades que
la Elsa de Idina Menzel resulta ser una seria candidata a la reencarnación de la Rebecca de Alfred Hitchcock y que el relato entrañaba una atmósfera ambigua y enrarecida digna de una novela de Daphne de Maurier, Frozen
I resultaba ser un film "de los años 40" en el siglo XXI

sustituyendo los claroscuros de aquellas intrigantes mansiones y castillos retratadas en blanco y negro por el colorido del CGI.