La alfombra roja no es exclusiva de los Oscar, por favor.

Cualquier evento al que va a acudir alguien importante tiene una alfombra roja: hasta en la entrada de la Ópera hay alfombra roja. ¿Qué coño es eso de que te la patrocine una empresa de bebidas alcohólicas?
Por supuesto que importa el color. Porque ese color, Nogales, es un clásico en la presentación de celebridades. Y ya pueden ir todas vestidas con lo último de la colección de trajes de noche de Valentino, que les pones una alfombra de andar por casa y lo mandas todo al carajo.

¿Que no había mujeres luciendo modelito?

Belén Rueda, Blanca Portillo, Maribel Verdú, Elsa Pataky, Goya Toledo, Mónica Cruz, Silvia Abascal, Najwa Nimri...

Cuando hablo de Alfombra Roja, Nogales, no me refiero al paripé de la entrada en los Oscar. Me refiero a una PUTA ALFOMBRA DE COLOR ROJO.

Y cuando digo que no deben aspira a ser los Oscar no lo digo porque me parezca mal que intenten serlo, sino porque jamás llegarán a serlo. Porque en España jamás se hará cine como se hace en Estados Unidos y, sobretodo, porque nunca se sabrá vender un producto igual que se vende allí.

Y Corbacho tampoco habría mejorado la cosa si se hubiera disfrazado de Belén Rueda.