Que en la casa no hay interés y que estos dos eran los únicos que animaban el cotarro, también.

Pero son dos impresentables.
Lo secundo.

La Milà lo que tiene que hacer es, como periodista, ser totalmente imparcial, aunque el concursante que acaba de salir sea nazi o un miembro del KKK. En esta edición y en la anterior ha demostrado que se le ha ido la olla pero bien ida, ya que al que le cae mal lo ataca constante y vilmente, y al que le cae de maravilla le chupa la polla en medio del plató.

Añoro esos tiempos de los primeros Gran Hermano, cuando se comportaba igual y les tenía el mismo respeto a todos y cada uno de los concursantes.

Menos mal que ya no lo veo...