Esto de escribir cine sobre cine apelando a la historia tiene mucho de licencia. Los argumentos se amoldan por el bien al filme, cuando a veces la realidad era bien distinta. Un ejemplo de ello lo tenemos con El hombre de las mil caras, donde James Cagney recrea la compleja personalidad de Lon Chaney; el actor que generó un comentario muy extendido en Hollywood: "Cuidado, no pises esa araña, podría ser Lon Chaney...". Pues bien, en el desenlace con la muerte del actor ante su propio hijo (Creighton Chaney- Lon Chaney Jr.), vemos como toma una tiza, en el lecho mortuorio, y añade "Jr" en la caja de maquillaje. Falacia total, pese a lo dramático de la situación. Chaney jamás quiso que su hijo se dedicara al cine.




LinkBack URL
About LinkBacks

Citar