No digo que no sea eso.

Pero, ¿de qué sirve revelar ese hecho (la facilidad del engaño) a los que ya son conscientes de ello? Lo interesante sería que los engañados se dieran cuenta de que les han tomado el pelo y de que cualquier otro podría habérselo tomado, o podría estárselo tomando. Sin embargo salieron de la exposición tan contentos y convencidos, y ocho o nueve años después siguen igual de incautos.