Es curioso en cierta medida esto que apuntas. A muchos nos ha pasado justamente lo contrario.
También hay que reconocer que por los antecedentes de Sides con la ropa. Con los fiascos que ha habido como para fiarse y luego comérsela. Venderla en nuestro caso tiene la contra del sobrecoste aduanero y de envío. Un estadounidense puede permitirse hasta el "lujo" de cambiar de idea, nosotros y con la actual situación ya no tanto.
A mí me viene a la cabeza el ropaje de caperucita y me entran sudores fríos de lo que pueden hacer con el amarillo selectivo que despliega la figura (el giro de cadera y el cinturón tampoco es que me entusiasmen).




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