Otra que vuelto a ver esta semana y que resiste el paso del tiempo salvo por alguna que otra escena de la tripulación de la C-57D, una tripulación excesivamente cómica.
Fascinante el hogar del Dr. Morbius y de su hija Altaira. Uno entiende que él quisiera ser dejado solo en sus reflexiones e investigaciones sobre los krell.




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