Incontrolable (I Swear, 2026, Kirk Jones)
Hace años, leyendo la crítica de Boyero sobre The Green Book, recuerdo que sentenciaba: me la sé, pero funciona.
Algo similar puedo decir de esta muy notable película sobre la vida de un adolescente que queda desintegrada de repente por un incontrolable comportamiento derivado del síndrome de Tourette: insultos, gritos, golpes, escupitajos, trastornos obsesivos completamente involuntarios pero muy reales y crueles; en definitiva, la conversión de un niño en un freak, un monstruo, como un compañero le escupe...
Es terrible ver la amarga interpretación del jovencísimo Scott Ellis Watson, abrumado por una demoledora realidad que destruye su mundo y, lo que es peor aún, que desata una tormenta de incomprensión y desprecio hasta en su entorno familiar, principalmente encarnada por una madre (interpretada fantásticamente por Shirley Henderson) incapaz de hacer frente a la situación y, con el paso del tiempo, agotada por el esfuerzo.
La mayor parte de la película, sin embargo, se centra en la juventud y madurez del personaje y es, como es de esperar en estos tipos de dramas, un festival actoral del (para mí) absolutamente desconocido Robert Aramayo. Está perfecto y perfectamente dirigido, limitando los posibles excesos en el que podría caer, emotivo e inocente, cómico y completamente desatado cuando lo debe estar. Ya sé que este tipo de interpretaciones son una perita en dulce para un actor, pero este toro hay que lidiarlo y no todos tienen el talento para enfrentarse a este reto. Aramayo está simplemente perfecto y acompañado por una pléyade de actores británicos a la altura de las exigencias.
No hay muchas concesiones al sentimentalismo en el tono casi quirúrgico con el que está tratada la historia, en medio de los fríos colores del paisaje escocés y de los claroscuros de los interiores -imagen de la realidad que describe- aunque (como en la reciente Song Sung Blue) la lucha denodada por encontrar su lugar en el mundo tenga sus frutos, gracias también a la inconmensurable ayuda de las personas que encuentra en el camino.
Dos imágenes se quedarán en mi memoria de esta película:
Las lágrimas contenidas cuando su "segunda madre" le pregunta cómo es su relación con su madre (en un plano se resume 20 años de una vida) y los terribles espasmos (plano cenital) en medio de un llanto ahogado después de la paliza. Son difíciles de olvidar.
En definitiva, historias de personas que impresionan, que conmueven, que se esfuerzan y se derrumban... y se vuelven a levantar. Y todo ello, en medio de este torbellino de continua lucha consigo mismo y con la sociedad, aderezado de escenas de cierto trasfondo cómico, aunque sólo haya que rascar un poco para encontrar la cruda realidad.
Entiendo que a los partidarios de lo amargo, lo real, les podrá decepcionar las gotas dulces de su final, de la luz al final del túnel, como su misma madre le sentencia, pero si esa posibilidad es real sería injusto ocultar su presencia y la revelación que supone en la vida de esa persona, la apertura de un horizonte hasta ese momento no previsible. No siempre ocurre en la vida ese final feliz (o medianamente feliz), pero su mera existencia real justifica su narración. Ocultarlo o mitigarlo por mor del realismo hubiese un error. Tal y como está es perfecta.
Pdt: He puesto por error que la película es de 2026, pero en realidad se estrenó en el Reino Unido en 2025; 2026 es el año del estreno en España.
Re: Incontrolable (I Swear, 2026, Kirk Jones)
Raccord, muchas gracias por crear el hilo. Vi la película la semana pasada y es verdad que podría haber contado ya por aquí mis sensaciones.
Coincido totalmente con tus comentarios, positivos hacia la película. Ésta no inventa nada, como indicas, nos la sabemos pero qué manera de emocionar con algo ya sabido, pero que nunca se sobremuestra con afán de epatar, sino que con ese todo algo frío (efectivamente, acorde con el paisaje), consigue ser algo muy empático.
Una de las dos escenas que mencionas para mí es un perfecto ejemplo, vemos que la "segunda madre" pregunta al protagonista por su relación con su madre, no hace falta que diga mucho, que le hayamos visto comer, solo, en el suelo, frente a la chimenea (en una casa ajena, que acaba de conocer) que ya nos cuenta todo sobre la vida en casa de la madre.
Y qué decir de el otro momento que mencionas, para mí, verdadero punto de inflexión de la cinta, ese perfecto
plano cenital, (tal vez con cierto regusto religioso de Cristo yacente)
donde pese a toda la posible parafernalia que puede acarrear la interpretación de este tipo de personajes, creo que se ve perfectamente la sencillez interpretativa que tiene que ser base para crear un personaje y que empaticemos con él.
Personalmente, otro momento que a mí me emocionó mucho (deformación profesional) fue cuando vemos que John
es capaz de entrar en una biblioteca y estar en silencio, rodado además de forma muy elegante con un travelling lateral que va recorriendo las estanterías de la sala de lectura
Y ahí Robert Aramayo está perfecto, haciendo eso, lo más difícil: el interpretar desde la raíz sin caer en divagaciones que podrían darse de forma muy fácil con este tipo de personaje. Como bien dices, el papel es una perita en dulce, pero efectivamente, hay que saber lidiarlo y no quedarse sólo con ese almíbar gestual. Ya dije que Michael B. Jordan me parecía el menos bueno de los cinco nominados al Oscar, ahora además me parece que también le supera el ganador del BAFTA. Yo solo le conocía por encarnar a Elrond en la serie televisiva de El Señor de los Anillos y su trabajo aquí me ha parecido excepcional. (Por cierto, leo que su abuelo paterno es vasco, de San Sebastián).
En definitiva, para mí una película con un toque especial que me ha parecido emocionante.
Saludos