La secesión sería negativa a medio plazo, tanto para los territorios que se independizan (resentimiento de la economía) como para el propio Estado español: una desunión daría una sensación de inestabilidad cara al exterior que favorecerían una posible segunda invasión islámica (sucesos como el de Perejil no están muy lejos y los árabes han manifestado su intención de reconquistar Al-Andalus).
La unión hace la fuerza, esto es algo que no debemos olvidar, y así adquieren sentido las organizaciones internacionales, como la Unión Europea.