ATENCIÓN, NO LEER SI NO SE HA VISTO LA PELÍCULA –
¿Qué te vas a Encontrar?
Una partitura que no solo sirve de acompañamiento musical a la película (de forma sugerente y evocadora), sino que funciona como un elemento narrativo a tres niveles; la misión, la relación padre-hija y lo desconocido (las anomalías gravitatorias y todo lo relacionado con Gargantúa).
Sería fácil crear unas texturas musicales y ponerse a pintar un lienzo aquí y allí, adornando y permitiendo un lucimiento musical para las imágenes, pero Zimmer, en mi opinión, se ha puesto el mono de trabajo (comentarios aparte sobre si hay, o no, muchos “negros” detrás de éste trabajo) y juega con los tres temas, resolviéndolos en la parte final. Lo hace una forma sencilla pero directa, aludiendo al elemento emocional, con texturas musicales envolventes, acompañando a las imágenes, ajustándose a las mismas, y permitiendo el adorno de algunos de los mejores momentos de la película.
Es extraño, para quien me conoce, que aplauda de una manera tan abierta el trabajo del alemán, siendo uno de sus principales detractores (a veces hasta me cabreo, sobre todo con gente como Henry Jackman o Steve Jablonsky), pero seamos sinceros y justos, y aparquemos los prejuicios por un momento (efectivamente, no hay nadie como Goldsmith, Williams, Herrmann o Rózsa, por poner varios ejemplos); estamos hablando del ahora, de éste preciso momento, y la partitura de Interstellar está francamente muy bien, y es de justicia reconocer su labor (da igual que sea sencilla, que se base en cuatro o en veinte ideas; Zimmer ha dado en la tecla con su estilo).
Interstellar – Bloques Temáticos
Zimmer ofrece tres elementos musicales, lo que podríamos llamar temas o leitmotivs, con los que juega a lo largo de toda la partitura y que reflejan todos los conflictos de la misma (la misión, la relación padre-hija y lo desconocido).
El perfecto ejemplo de ello está en los cortes Stay y S.T.A.Y., donde Zimmer pone toda la carne en el asador y completa su discurso narrativo (simple pero muy directo, sincero y efectivo).
En cuanto a los bloques temáticos, se distinguirían tres:
1) Tema Principal: Day One. Fue el primer tema compuesto por Zimmer para Interstellar, y es la esencia del núcleo de la película, la lucha encarnizada de un padre por salvar a sus hijos y tratar de recuperar el cariño de su hija, un conflicto abierto con la despedida de Cooper rumbo al espacio.
El tema se compone de dos partes; la primera la escuchamos en la parte inicial del corte Day One, donde va desarrollando una melodías que sería algo así como el núcleo del conflicto (cada vez que un nuevo revés azota a Cooper o a Murph, poniendo en peligro su futuro, este tema hace acto de aparición, como en el extenso y excelente corte Coward). Lo denominaremos tema principal en modo conflicto.
La segunda parte del corte, de tono minimalista y evocador, es un motivo más emocional, construido esencialmente sobre dos notas que se repiten, sufriendo variaciones a lo largo de la partitura, y esencialmente interpretadas por un órgano de iglesia (la primera vez que lo escuchamos en la película es en Cornfield Chase, donde Cooper y sus hijos persiguen en coche, y a través de los campos de maíz, un drone volador). A esta parte la denominaremos la parte emocional del motivo principal, o el tema de Cooper-Murph. Y también es usado en varios momentos dramáticos de gran intensidad (Mountains o No Time for Caution).
Ambos son las dos caras de la misma moneda, y se conjugan a lo largo de la partitura para recordarnos la esencia de la misma; el amor eterno e imperecedero de Cooper por sus hijos, especialmente Murph, a quien desea ver y obtener su perdón y su cariño (repito, , es la demostración que lo que haríamos por nuestros hijos, cualquier cosa; la fe mueve montañas).
2) Tema de La Misión: Es un corte trascendental y solemne, y es otro de los ejes principales de la película. La raza humana debe ser salvada, sea a través del Plan A o del Plan B, y Zimmer ofrece un tema que suena poderoso cuando nos quiere transmitir la solemnidad e importancia de la misión, por encima de todo y de todos, o sugerente y evocador cuando nos quiere simplemente sugerir que la misión, aunque sea un tema secundario, está siempre presente. Stay es el perfecto ejemplo, y la inclusión del órgano de iglesia que sube de intensidad sonora es una forma de insuflar importancia a la misión Lázaro (un recurso a lo largo de varios cortes musicales de la película).
3) Tema de lo Desconocido o de las Anomalías Gravitatorias: Como ya te avisé, y si has llegado hasta aquí, entro en terrenos SPOILER. Esto quiere decir que por tu cuenta y riesgo (ya sabes, sino quieres seguir, para ahora mismo). Este motivo lo encontramos en el corte Dust, en su comienzo, un motivo misterioso y sugerente, construido sobre sintetizadores, cuerda y vientos que ofrecen un tono musical muy evocador, con sonoridades que tratan de dar forma a fenómenos inexplicables, como las anomalías que se suceden en la película (primero en la casa de los Cooper, con la aparente presencia de un fantasma, segundo con el agujero de gusano cercano a Saturno, otra nueva anomalía, y finalmente con Gargantúa, el enorme agujero negro masivo). Pero ojo, todo este misterio será resuelto en el interior de Gargantúa, donde el corte S.T.A.Y. resume perfectamente las intenciones de Zimmer y Nolan.
¿Y cuál es la función musical del motivo? La misma que la de las anomalías… permitir un canal de comunicación entre padre e hija para resolver su conflicto (que tendrá un bello y emotivo remate en el epílogo) y salvar a la raza humana (para Cooper a sus hijos ).
Interstellar – Curiosidades Previas
Llama la atención el excelente uso del órgano en la partitura de Zimmer. Tampoco se pude tildar ello de innovador (si quizás en la discografía del alemán); recordemos, no tan alejado en el tiempo, el maravilloso uso de Ennio Morricone en la bestial Mission to Mars (Misión a Marte, 2000), un desastre de película (el tramo final lastra el excelente tramo inicial) con una banda sonora tremenda, donde el órgano de iglesia juega un papel crucial (solo hace falta escuchar el maravilloso Towards the Unknown).
Morricone también lo utilizaría en la no menos genial The Thing (La Cosa, 1982) de John Carpenter, una de sus partituras más amadas, y también con un contexto de ciencia ficción (con más terror en ponderación), y algo menos espacial y mucho más terráquea.
Hay muchos más ejemplos, entre ellos la excelente partitura rechazada del genial Alex North para 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick (una pena, aunque la música clásica es tremenda).
En Interstellar, el órgano es una forma de expresar el transcendentalismo de la historia a la que asistimos, así de simple; la humanidad abocada a la extinción, y una tripulación como único bote salvavidas, y dentro de ese macro escenario uno más emocional, la relación entre Cooper y Murph.
Es por ello que el órgano se erige como un instrumento esencial en ambos escenarios, incluso en un contexto de ciencia ficción ante lo desconocido (agujero de gusano, agujero negro o planetas de climas y temperaturas salvajes). Nos indica la importancia de la misión, lo transcendental, la relevancia de la misma. Incluso es onírico, con reminiscencias cuasi místicas.
Para esta partitura, Zimmer se relacionó con Brett Milan, experto en todo lo relacionado con órganos, quien había grabado durante dos años cada tubo (cientos de ellos) del órgano de la Catedral de Salisbury, y toda esa grabación llegó al estudio de Zimmer vía ordenador, para que pudiera ser interpretada por el alemán.
Aquello fue una excelente experiencia musical para el compositor, que rememoró su época de niño cuando vivía en Alemania, cerca de una torre medieval donde había un organista que tocaba un órgano barroco. Al principio era muy pequeñito y sus pies no llegaban, pero luego se hizo mayor y ya pudo tocar el órgano, una experiencia que fue determinante en su decisión de hacerse músico (de hecho, Interstellar fue una experiencia musical que le hizo reconectar con aquellos recuerdos).
Para dar forma a la partitura, Zimmer se desplazó a Londres, donde de la mano de su amigo y compositor Richard Harvey (quien dirigió la orquesta para Zimmer), contrataron a un coro y una sección de orquesta configurada esencialmente de viento (flautas, clarinetes, oboes y fagots), lo que ayuda a crear una sonoridad espacial y etérea, algo maravilloso y sensacional.
Además, también se contrató al órgano de la Temple Church (donde Roger Sayer jugó un papel crucial, de quien Zimmer habla mil maravillas), arpa, usando un cuarteto de cuerda, y otra de 4 pianos de cola, añadiendo a todo ello los sintetizadores de Zimmer, percusión y guitarra de acero.
En cuanto a Nolan y Zimmer, ambos decidieron eliminar la música de acción habitual del compositor (percusiones atronadoras de acción y los ostinatos de cuerda, lo que se agradece, pues me parecen machacones y repetitivos hasta la saciedad), jugando más con las intensidades dramáticas de las situaciones (Imperfect Lock y Coward son dos perfectos ejemplos, mil veces mejores temas que casi todo lo que ha compuesto Zimmer de acción en diez o quince años, sinceramente).
Y una última y maravillosa curiosidad es el sonido del mar en la partitura, una inclusión que responde al detalle de guión de Cooper, quien define a la raza humana como una raza de exploradores, como aquellos que viajaran por mar para descubrir nuevos mundos. Zimmer lo incluye en varios cortes de la partitura, como el que abre el CD y la película, The Dream of the Crash, el sueño de Cooper sobre el accidente de su vuelo pilotado años atrás.
Hay una bellísima escena que resume la esencia del comentario de Cooper, cuando éste le deja al físico Romilly sus cascos para que escuche y se relaje, encontrándonos simplemente con sonido de mar ante la sorpresa de Romilly, acompañado, posteriormente, de una maravillosa imagen exterior del Endurance (la nave de la misión Lázaro) surcando el mar espacial rumbo a su misión. Una escena apabullante y hermosa.
Interstellar: Ediciones
Circulan varios formatos de edición de esta partitura, en digital o físico, pero con dos modalidades, la edición regular que consta de 16 cortes, y la Deluxe con 23 (los 16 anteriores más 7 bonus tracks) en formato físico, y de 24 en iTunes (incluye un corte adicional, No Time for Caution).
Pero ojo… tenemos una tercera modalidad de 2 CDs donde se incluye media hora más de música que la edición de 24 cortes (cuya duración ya alcanzaba la hora y media).
Para el análisis he considerado la edición de 24 cortes, entre cuyos bonus contiene el excelente corte Imperfect Lock y No Time for Caution, necesarios para rematar todo la escena de acción y conflicto final de la Misión Lázaro y el Doctor Mann.
Interstellar – Análisis Temático I: La Misión y el Conflicto
El primer bloque de la película, que incluiría todo lo relacionado con el descubrimiento de la Misión Lázaro y el lanzamiento al espacio es una excelente tarjeta de presentación de Zimmer para ofrecernos todos los bloques temáticos.
The Dream of the Cash nos ofrece el sueño de Cooper en su época de ex piloto de la NASA, un viaje accidentado (que luego descubriremos fue causado por una anomalía… ¿casualidad o destino?) donde Zimmer aprovecha para introducir sutil y suavemente el tema de la Misión, quizás una forma de marcar la relevancia que tendrá el personaje de Cooper como uno de los salvadores de la raza humana, junto con Murph.
La introducción del sonido de mar, acompañado de sintetizadores estilo Pad, muy sugerentes y etéreos, dan ese toque de explorador que tiene el personaje de Cooper a lo largo de la película, sin miedo y siempre dispuesto a afrontar su futuro en pos de un mundo mejor para sus hijos. El órgano también es presentado en sociedad, alcanzando un intenso crescendo en el minuto 3, marcando aún más la importancia y relevancia de la figura de Cooper.
Cornfield Chase es el siguiente tema en el track list (que junto con el bonus track de Flying Drone configurarían todo lo relacionado con el drone volador), donde Zimmer ofrece un rítmico y minimalista corte sustentado sobre el tema principal (el de Cooper y Murph), formulado sobre el órgano con acompañamiento de piano, sintetizadores y vientos, construyendo un ostinato de avance que funciona magistralmente con la persecución de Cooper y sus hijos en pos del drone volador.
En éste corte solo se nos presenta la segunda parte del tema Day One, compuesto por Zimmer para dar forma al núcleo emocional entre padre e hija, pero será Dust el corte donde nos encontraremos con el resto de bloques temáticos; tanto el motivo de lo desconocido como la primera parte del corte Day One, el tema principal en su fase de desarrollo (o lo que es igual, en modo conflicto).
Las texturas misteriosas del comienzo del corte definen ese toque etéreo y cuasi fantasmagórico por momentos de lo que vemos en pantalla. Ese tema irá cogiendo forma, y la inteligencia emocional de Zimmer nos revelará la información musical necesaria para entender lo que significa finalmente la anomalía gravitatoria al final.
Presentado el motivo de lo desconocido (o anomalías gravitatorias), nos encontramos, en la segunda parte del corte, con el tema principal en modo conflicto, con un desarrollo rítmico que Zimmer utiliza para mostrarnos el viaje de Cooper y Murph a la estación ultra secreta de la NASA. Este tema, que aquí aún simboliza la unión, servirá posteriormente para dramatizar muchos de los problemas que Cooper (y también Murph) debe salvar y superar para tratar de salvar a su hija.
Stay es el tema que cerraría este bloque, y es el momento del conflicto sumo entre Cooper y Murph, donde Zimmer, curiosamente (y con toda la intención) utiliza el tema de la misión prácticamente desde el principio en lugar del tema central, en una construcción completamente increscendo, donde Murph le repite una y otra vez a su padre que se quede, pero Cooper finalmente partirá a su destino, lo que dejará destrozada emocionalmente a su hija, donde la música de Zimmer alcanza su cúspide musical.
En principio, he de reconocer que me pareció una exageración musical el subir a ese volumen la música (parece que te saca como de la película), pero Nolan utiliza una elipsis visual para mostrar el despegue de la Endurance al espacio mientras la música sigue en su punto más álgido, lo cual le añade un sentido musical y visual, una especie de motivo para el despegue.
Este corte de casi siete minutos, con la anomalía como protagonista (Murph no para de repetir que su fantasma le dice que se “quede”-stay- en Morse), es narrado con el motivo de la Misión que se impone ante el conflicto emocional Cooper-Murph.
El no-uso del tema principal en detrimento de la misión refleja esa escala de importancia de la Misión Lázaro sobre Murph, lo que genera un núcleo importante de conflicto enla historia.




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