El caso es que ese mensaje está totalmente sepultado por y subordinado a la puesta en escena deguays de Noé, lo que lo deslegitima. ¿Cómo se supone que vas a pensar en la racionalización del odio si el director no para de atosigarte con movimientos esquizoides, el movimiento estroboscópico del final -que es la mejor secuencia de imágenes (o única destacable), junto al anterior plano-secuencia en el apartamento- o el zoom de post-producción precisamente en el momento de la violación, que se supone punto clave de la película? Eso solamente denota ganas de provocar, vender por la violencia y ampararse en una puesta de escena "cruda" -plano fijo durante la violación, p.ej.- que luego no es capaz de llevar hasta sus últimas consecuencias -pene digital-. Todo rebozado con una altanería demiúrgica que cristaliza en el cartel del final

Por ejemplo, otra película de temática violenta y realización virtuosa es la que lleva diomede de avatar. Hay quien no encuentra diferencias entre el (imo)peliculón de Kassovitz y el (imo)humo de Noé, alegando que en la primera también el mensaje queda aniquilado por los movimientos de cámara, travelings y demás. Distrae la atención del fondo para centrarse en la forma. En cambio yo opino que en La haine el aspecto visual de las imágenes y lo que nos transmiten mantienen una interrelación perfecta, quedando conectadas como los exponentes artísticos "de barrio" que reflejan, básicamente el graffiti y el hip-hop.

En Irreversible no veo nada. Fincher con La habitación del pánico es todo forma y una historia simple detrás. Me pregunto si no será eso mejor; se llama ejercicio de estilo. Puestos a hacer malabarismos no escoger un mensaje moral supuestamente importante porque se destrulle, pervierte y viola.

O2