Regístrate gratis¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.
Blu-ray, DVD y cine en casa
Regístrate gratis!
Registro en mundodvd
+ Responder tema
Resultados 1 al 25 de 144

Tema: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

Vista híbrida

  1. #1
    Senior Member Avatar de mad dog earle
    Fecha de ingreso
    04 may, 06
    Ubicación
    Mount Whitney
    Mensajes
    12,660
    Agradecido
    56277 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Sobre el parecido de Blot con Harry Callahan, yo no lo veo. Harry se caracteriza por el uso de la violencia, el individualismo y por saltarse las reglas de la policía. Blot, en cambio, aunque quizá sea poco ortodoxo, destaca más por la astucia que por la fuerza. De hecho se contrapone al fascistoide Fardiano.
    Para policía a la Harry comento en el "otro rincón" un interesante film de Alain Corneau, Police Python 357, donde el inspector Ferrot (Yves Montand) protagoniza una secuencia que hubiera podido firmar Dirty Harry.

  2. #2
    gurú Avatar de Alex Fletcher
    Fecha de ingreso
    07 dic, 11
    Mensajes
    6,443
    Agradecido
    29422 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Cita Iniciado por mad dog earle Ver mensaje
    Sobre el parecido de Blot con Harry Callahan, yo no lo veo. Harry se caracteriza por el uso de la violencia, el individualismo y por saltarse las reglas de la policía. Blot, en cambio, aunque quizá sea poco ortodoxo, destaca más por la astucia que por la fuerza. De hecho se contrapone al fascistoide Fardiano.
    Para policía a la Harry comento en el "otro rincón" un interesante film de Alain Corneau, Police Python 357, donde el inspector Ferrot (Yves Montand) protagoniza una secuencia que hubiera podido firmar Dirty Harry.
    Si, ya dije que se parecían en el juego sucio, y que Harry es un Action Man, Blot no.

    Por cierto que me dices de Lino Ventura? Para mi está espléndido y lo prefiero al Belmondo. Por cierto tiene nombre de cantante....no fue el típico caso de cantante que por la fama se volvió actor?

  3. #3
    Senior Member Avatar de mad dog earle
    Fecha de ingreso
    04 may, 06
    Ubicación
    Mount Whitney
    Mensajes
    12,660
    Agradecido
    56277 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Me gusta Lino, más que Belmondo. Cantante, no, fue luchador de lucha libre, como Belmondo boxeador. Uno y otro de origen italiano.

  4. #4
    gurú Avatar de Alex Fletcher
    Fecha de ingreso
    07 dic, 11
    Mensajes
    6,443
    Agradecido
    29422 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Por cierto, quedan 4 pelis, que viene después Buñuel?

  5. #5
    Senior Member Avatar de mad dog earle
    Fecha de ingreso
    04 may, 06
    Ubicación
    Mount Whitney
    Mensajes
    12,660
    Agradecido
    56277 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Cita Iniciado por Alex Fletcher Ver mensaje
    Por cierto, quedan 4 pelis, que viene después Buñuel?
    Sí, o de forma inmediata o después de Semana Santa. As you like.

  6. #6
    Senior Member Avatar de tomaszapa
    Fecha de ingreso
    10 ene, 06
    Ubicación
    Torremolinos
    Mensajes
    24,539
    Agradecido
    96299 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    Cita Iniciado por mad dog earle Ver mensaje
    Me gusta Lino, más que Belmondo. Cantante, no, fue luchador de lucha libre, como Belmondo boxeador. Uno y otro de origen italiano.
    Este Lino tenía madera


  7. #7
    Senior Member Avatar de mad dog earle
    Fecha de ingreso
    04 may, 06
    Ubicación
    Mount Whitney
    Mensajes
    12,660
    Agradecido
    56277 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas

    11. El silencio de un hombre (Le Samouraï, 1967)



    Le samouraï
    es, sin duda, la película más influyente de Melville, la más “homenajeada” (sin ir más lejos, lo hizo Jim Jarmusch, extensamente, en su Ghost Dog: The Way of the Samurai, film que comentamos en su día en la revisión dedicada al director norteamericano). También es, para mí, su obra cumbre, síntesis magistral de los elementos que caracterizan el estilo de su cine.

    Melville consiguió esta vez contar finalmente con Alain Delon, actor al que ya había deseado para algunos de sus anteriores films. De nuevo, se trata de una coproducción franco-italiana con Raymond Borderie y Eugène Lépicier como productores, rodada en exteriores en París y en los Studios Jenner, que lamentablemente se incendiaron durante la filmación de la película.

    A pesar del incidente, el resultado no parece que se viera afectado. El film responde magistralmente a la concepción del polar melvilliano: laconismo, abstracción, estilización estética, distanciación de las ambientaciones realistas, todo ello simbolizado en el protagonista, Jeff Costello (Delon), vestido con gabardina y tocado con sombrero (habrá mirada al espejo, por supuesto),



    algo que si ya era forzado en sus films anteriores (por ejemplo, en Le doulos), aquí convierte a Costello en una especie de ser de otro mundo (no vemos a nadie más llevar sombrero, y eso que esta vez la cámara se pasea por numerosos exteriores, incluido el metro parisino). Se comenta que una de las referencias icónicas fue el Alan Ladd de This Gun is for Hire, de Frank Tuttle, película de la que también bebe por lo que a la caracterización argumental del asesino profesional se refiere.





    Curiosamente, no hay en los títulos de crédito ninguna referencia al guion, solo se menciona que se trata de un “film de Jean-Pierre Melville”, una forma de atribuirse toda la responsabilidad sobre lo que se nos cuenta. Algunas fuentes citan como coguionista al ayudante de dirección, Georges Pellegrin, mientras que otras citan la novela “The Ronin” como fuente argumental, obra de John (o Joan, según imdb) McLeod, autor o autora y novela sobre la que no encuentro ninguna referencia fiable en Internet.

    Sea como sea, la película es territorio Melville desde los mismos títulos de crédito, en los que introduce una cita, de elaboración propia, atribuyéndola al Bushido: “Il n'y a pas de plus profonde solitude que celle du samouraï si ce n'est celle du tigre dans la jungle, peut-être...”. Esa referencia a la soledad (o al silencio, según el título en castellano) caracteriza a Jeff Costello, un frío asesino a sueldo, lacónico y parco en palabras y gestos, al que Delon le proporciona la máscara adecuada (a mi modo de ver, de forma perfecta; no me imagino a Belmondo en el papel, y Ventura hubiera aportado una presencia física demasiado corpulenta).

    El inicio del film ya da el tono de la película: mientras se sobreimprimen los créditos, vemos en plano fijo a un hombre, en la sombra, en silencio, acostado en la cama, en una habitación sórdida, oscura, sucia y destartalada. De fondo, nos llega el ruido de la calle y el insistente piar de un pajarito encerrado en su jaula (quizá espejo del propio encierro de Costello). Cuando terminan los créditos, suena la música (de François de Roubaix) y la cámara se mueve ligeramente, dibujando unos extraños reencuadres, lo que da una cierta impresión de irrealidad: ¿todo lo que veremos a continuación va a ocurrir “realmente”, o solo transcurre en la mente de Costello?



    Tardaremos algo más de 9 minutos a oír el primer diálogo, breve, entre Costello y la que quizá es su amante (aunque el rol que desempeña no queda demasiado claro), Jane (interpretada por la mujer de Delon, Nathalie). Costello quiere de Jane que le facilite una coartada, ya que esa noche tiene un encargo: matar al propietario de un local nocturno. Por desgracia, su acción tendrá un testigo: el de la pianista del local (Cathy Rosier), la cual, sorprendentemente, no lo denunciará a la policía.



    En cierto modo, se reproduce, pero invirtiendo el género, lo que se da en la Human Desire languiana (o, si se prefiere, en la renoiriana La bête humaine): el testigo clave para poder acusar al responsable del crimen dice no reconocer al sospechoso, con lo que sus destinos quedarán unidos.



    Y es que Costello ha dejado un cable suelto (también le pasaba a Ghost Dog en el film de Jarmusch), lo cual lleva al intermediario que le ha encargado el crimen (Jacques Leroy) a intentar deshacerse de él en un puente sobre las vías del tren.



    También aquí Melville nos sorprende al pasar rápidamente del plano contraplano de asesino e intermediario a un plano más lejano, muy breve, en que intuimos un disparo, del que Costello saldrá herido.

    Poco a poco, la maquinaria policial se pone en marcha, bajo la dirección del comisario que encarna François Périer,



    el cual ordena que instalen unos micrófonos en el apartamento de Costello, mientras que, en paralelo, también los que le han encargado el crimen se movilizan para matarlo.

    Por dos veces Costello va a recibir una ayuda inesperada: la de su pájaro, cuyo nerviosismo en la jaula le advertirá del paso de otros hombres por la habitación: primero, le hará ver que alguien ha instalado un micrófono, y luego que hay otra persona (el intermediario), que parece pretender matarlo pero que acaba haciéndole otro encargo (se sobreentiende que matar a la pianista).



    Costello lo fuerza a que le dé el nombre de quien lo ha contratado, y hacia él dirigirá su venganza, sabedor de que su destino está ya fatídicamente marcado.

    Así, mata a su empleador (Jean-Pierre Posier), de un disparo que Melville filma como si de un juego de manos se tratase. Más tarde, vuelve al local donde actúa la pianista y parece dispuesto a asesinarla (para lo cual se calza, como si de un ritual se tratase, unos guantes blancos, detalle que reprodujo Jarmusch). Pero el final es enigmático: Costello la ha apuntado con un arma descargada, de manera que no puede ofrecer resistencia a los policías que le han seguido, muriendo acribillado (nuevamente, Jamursch también pone fin a la carrera de su asesino de un modo similar, aunque las circunstancias argumentales son muy diferentes).



    En cierto modo, parece haber organizado su propia muerte, como si de un suicidio se tratase, para morir con las “botas puestas”, o en este caso con el revolver en la mano, sobre el escenario, fiel a su profesión.

    La película fue bien recibida comercialmente, pero no por la crítica. Con el tiempo, no obstante, se ha consolidado como uno de los grandes films (sino el más grande) de Melville. En la próxima entrega, volvemos con otra referencia histórica a la resistencia francesa, L’armée des ombres, en la que Melville adapta una novela de Joseph Kessel.

  8. #8
    Gentleman Loser Avatar de Abuelo Igor
    Fecha de ingreso
    26 may, 08
    Mensajes
    2,849
    Agradecido
    4115 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas


    Esta película fue durante un tiempo una de las más difíciles de ver de Melville. Ya se sabe: coproducciones entre varios países, algún problemilla sobre quién se ha quedado con los derechos en un determinado país, y el resultado es que la obra es invisible durante un buen tiempo. Recuerdo verla no hace mucho y quedarme fascinado por lo atípica que me parecía: tiene mimbres de thriller y de cine negro (boxeador maldito, huida de la ley) pero también de denuncia política (al igual que en “Le doulos”, se nota el poso amargo que dejó la guerra de Argelia) e incluso de “road movie” con extranjeros perdidos en un país extranjero, un poco a lo Jim Jarmusch pero unos veintipico años antes, y todo eso sin tener en cuenta la dimensión “western” enfatizada por la armónica solista en la partitura de Georges Delerue.


    Es también el fin de la “trilogía de Belmondo”, con un turbulento rodaje (al parecer Melville trataba mal al veterano Charles Vanel, Jean-Paul salió en su defensa y la cosa acabó a grito limpio, algo totalmente documentado con grabaciones que Bertrand Tavernier, buen conocedor del mundo de Melville al haber trabajado varios años para él como agente de prensa) reprodujo en uno de sus documentales sobre el cine francés) que clausuró, por más que el propio Belmondo lo desmintiera afirmando que podía volver a trabajar con Melville en cualquier momento, a una relación profesional que se anunciaba fructífera, aunque con el tiempo recordemos como actor melvilliano por excelencia a Alain Delon, que sin embargo rodó con el señor Grumbach el mismo número de proyectos que el otro.


    En principio, parece que Delon, más guapo y menos expresivo, casa más con el ideal abstracto y glacial de la narración de Melville. Belmondo es demasiado “hombre común”, y sus papeles en las tres películas, salvo el enigmático Silien de “Le doulos”, al que no me cuesta ver con el rostro de Delon, poseen una carga humanista, una dignidad, mucho más a flor de piel de lo que el intérprete de “Rocco y sus hermanos” estaba dispuesto a reflejar en pantalla una vez descubrió que la expresividad crea arrugas y que uno no se mantiene bello para siempre.


    En todo caso, y volviendo a la película, he de decir que me ha defraudado un poco en segundo visionado. Viéndola ya en su verdadero formato (la conocí en una versión con formato amputado) me resulta demasiado obvio, no solo que todo está rodado en el estudio de la calle Jenner, sino que los planos de Estados Unidos están hechos por separado, sin la participación de los actores protagonistas.


    La atractiva definición de los personajes, “Michel Maudet”, con su fracaso como boxeador, su decisión de abandonar sin aviso a su novia y sus previsibles complejo de culpa y dudas sobre sí mismo y Ferchaux como empresario marrullero y racista que manipula y explota a cuantos le rodean y que se hace despedir por dos jovencitas en ropa interior a las que se refiere como “sus ahijadas”, anuncia un conflicto siempre presente al fondo de la acción pero que raras veces se explicita.


    Ignoro si atribuir esto a escenas eliminadas o no rodadas (se sabe que tanto Belmondo como Vanel, tras el día en que estalló el conflicto, abandonaron el rodaje, con lo cual el plan de rodaje pudo no haberse cumplido en su totalidad, algo también perceptible en extrañas elipsis, como cuando el hermano de Ferchaux toma unas pastillas antes de ser prendido por unos policías y en la escena siguiente Belmondo y Vanel ya saben que ha muerto), pero me falta evidencia de que Maudet y Ferchaux chocaran durante su viaje, o que el primero fuera tiranizado por el segundo. Apenas nos consta que Ferchaux se negaba a recoger a la autoestopista y que de todas maneras Michel lo hizo, con lo cual no fue una oposición muy eficaz.





    Esta quizá sea la secuencia más lograda de la película, con un tira y afloja bastante dinámico entre todos los personajes (incluyendo a la chica, que repite el arquetipo de golfilla buscavidas que ya vimos en “Bob”) que literaliza el poder del dinero de Ferchaux cuando este lo arroja desde el barranco y Michel se ve obligado a bajar a recogerlo si quiere optar a ser recompensado algún día. Salvando las diferencias entre animación fantasiosa e imagen real, me parece un momento un poco “Looney Tunes” con un Belmondo un poco entre medias del Coyote y el Correcaminos. El juego de peripecias y engaños continúa cuando la chica roba la maleta con los billetes y se escapa con un camionero que pasaba por allí. Me hubiese gustado ver la película continuar un poco más por esta senda, luego la trama se vuelve muy claustrofóbica, demasiado de interiores.




    Llegando a una especie de jungla pantanosa, plano probablemente de exteriores reales que se utiliza con gran habilidad, junto al deterioro creado a propósito en los decorados de interior, para sugerir un lugar lejano, perdido, decadente y opresivo (en el que sin embargo, fieles a la inverosimilitud cinéfila de Melville, existe un cabaret con una “vedette” francesa lista para ser el “love interest” de Michel), llegamos al meollo intimista de la historia, esa especie de crisis generacional en la que Michel, el joven perdido en la vida, busca validación frente a las generaciones anteriores y vive un conflicto entre lealtad y libertad que se zanja con una frase final a cuchillo que no deja de recordarme el desplante “in articulo mortis” a Jean Seberg en el desenlace de “Al final de la escapada”.




    No termino de ver del todo ese subtexto homosexual que todos encuentran en la relación entre Michel y Ferchaux. Por más que, en la escena en que el segundo contempla al primero sin camisa, el diálogo hable de “viejos amantes”, también lo hace de “devolver la libertad”. Yo tiendo más a ver a Ferchaux como la rémora del pasado, las generaciones anteriores que utilizan sin escrúpulos a las posteriores, que las arrastran a sus combates absurdos.


    Combates como el que sucede al final, con peleas cuerpo a cuerpo que vuelven a confirmar mi teoría de que esta película no es cine negro sino “western” (vean si no también la pelea anterior en un bar con los soldados que no quieren escuchar a Sinatra), poniendo en escena de un modo peculiar la eterna fascinación con Estados Unidos: Michel, a pesar del apellido “Maudet” que le da el guión, que se insinúa que podría ser un seudónimo y que se acerca demasiado a la palabra “maudit”, buscaría fortuna en América del Norte al igual que su admirado Sinatra, también de origen italiano como él, y terminaría en un “backwater” sórdido lleno de personajes de mal vivir, donde al final solo le van a servir para la supervivencia las habilidades como púgil que no le sirvieron para nada en Francia pero le hacen salir airoso del conflicto final. Hay aquí unos mimbres de historia muy buenos que no sé si se reflejan del todo en el resultado final, perdidos entre los conflictos del rodaje y los experimentos con el color y el “scope”.

    Hellsing - Kenshin, el guerrero samurái - K-ON! - Lost Universe - Neo Ranga

  9. #9
    gurú Avatar de Alex Fletcher
    Fecha de ingreso
    07 dic, 11
    Mensajes
    6,443
    Agradecido
    29422 veces

    Predeterminado Re: Jean-Pierre Melville: revisando sus películas



    Tengo la sensación de haber visto una obra perfecta, he estado destacando el alto por ahora en el nivel de la filmografía de Melville, pero Le Samourai tengo la sensación que juega otra liga, se puede codear con las más grandes, no le veo fisuras y tampoco me apetece buscarlas porque en su visionado ya lo estaba percibiendo que el film es cosa grande, donde curiosamente, tiene un perfil más bajo que su excelente anterior trabajo, con más acción coral y escenas que quitaban el hipo.

    Ya con esa introducción con plano estático en los créditos iniciales hacen vislumbrar, que se va a cocer algo grande, y así es, 10 minutos sin una linea de diálogo tampoco ayuda a quitar dicha sensación de que algo grande está por venir. Leo en uno de los dirigidos (no se cual, ya saben que tengo otro sistema de archivado), que Melville fue a casa de Delon para convencerle, M. le estaba leyendo el guión, y Delon saltó y le dijo que llevaba 7 minutos de guión sin mediar diálogo, le pareció perfecto y aceptó hacer el film, no se si dio cuenta de la posible dimensión del film o simplemente por pereza a memorizar diálogos para aceptar realizar el film.



    Amigo Mad tus sinopsis son fantásticas, pero te has dejado mi parte favorita del film (por lo menos en el primer visionado), que es las largas escenas con todo la trouppe de sospechosos pasando la rueda de reconocimiento, con los testigos, con los policías, son momentos de pura magia, que sin nada de acción, consiguen que estés enganchadísimo al juego que Melville propone al espectador, ya que de buenas a primeras sabemos quien es el autor. Después de dichas escenas, miro el contador, no por aburrimiento sino por curiosidad, y es en el minuto 40 más o menos que se da por terminada la rueda de reconocimiento. Sin duda unos 25 minutos de pura magia cinematográfica.



    Un punto fuerte del film, que coinciden con el estilo de Jarmusch y ahora el de Aki Kaurismaki, es el no saber nada de nada sobre el personaje, sabemos 0 de él, si bien es cierto Melville tampoco pierde el tiempo en mostrar un pasado a sus personajes, si que en diálogos o simplemente en observar los hechos podernos hacernos una idea del pasado del personaje, por ejemplo el de Lino Ventura en el anterior film de la revisión, o el de Belmondo en el confidente; en el film a comentar no hay ni eso, y le crea una aura de extraterrestre al personaje de Delon no vista hasta ahora en la filmo de Melville. Aprovecho para subirme al carro de Mad, Delon es perfecto, porcelana pura, y como ya dije al principio de la revisión, siempre he sido más de Delon que de Belmondo sin haber tenido la referencia de este film, ahora con le Samourai, la distancia ha crecido. Y ese gestito después de ponerse el sombrero, y que da portada a la edición en BD de Criterion, deslizando los dedos ligeramente hacia un costado, es sin duda imagen icónica del cine, no solamente a niveles de género sino que yo diría a nivel general, otro ejemplo más de que el film se puede codear sin problemas con las grandes.



    Otro puntazo que me ha dejado embobado es la fantástica partitura musical del film, que sin ser un entendido, me ha atrapado por completo, creando a ratos una sensación de angustia no vista hasta ahora en la filmo de Melville; claro que los efectos sonoros, o más bien ruidos, ayudan mucho a compactarlo más, ese pájarito en forma de alarma improvisada es un ejemplo de ello.

    En cuanto al nivel policial, continuamos en la linea de Melville, que para llegar a la verdad, los policías, en este caso el comisario, es capaz de infringir la ley, como por ejemplo extorsionado a la bella Nathalie Delon, que esta vez no me he enamorado tan fuertemente......de ella, pero si de esa leoparda tocando el piano, ahí sí, que diva Cathy Rosier!!!!!! y sólo ha hecho tres pelis!!!! quien es esta mujer!!!! modelo, cantante, pianista? "queremos saber"!!!!!



    Y como me estoy dando un poco de asco de tantas alabanzas, llega el aroma de vinagre que casi nada tiene que ver con el film en si. Primero decir que la edición de Criterion o el master original padece el síndrome de French Connection, un exceso de grano en escenas oscuras que en contrapunto con la nitidez de los interiores y exteriores claros, te dejan un poco descolocado. Y la otra cosa en un concepto total del estilo Melville, desgraciadamente uno ya sabe como va a acabar el personaje principal: mal, muy mal, y el personaje de Delon tiene ese sello en la frente de "voy a morir", que dicha fatalidad al film le va como anillo al dedo, pero el que revisiona toda su filmografía, es un final lógico, normal, y esperado, el cual quita un poco de magia al concepto de la sorpresa en el final de un film.

    Pues lo dicho, no me gusta usar el concepto de obra maestra, demasiado totalitario, prefiero decir OBRA TOTAL de un director, ahora lo puedo decir, apartado injustamente del grupo de directores top, o por lo menos con muy poco marketing, ya que, ya lo dije, en el inicio de esta revisión (para mi primer visionado de todas), la influencia de Melville en el thriller moderno de acción, veo mucho de Melville en Michael Mann: Heat,Collateral, de Jarmusch ya está dicho, veo cosas de Melville en Drive de N.W.Refn, incluso en el Leon de Besson, en el cine de Tarantino, el de Sodenberg con su franquiciado de Oceans, John Woo, y leo que Fassbinder en su ópera prima el amor es más frío que la muerte es una homenaje al cine de Melville, cosa que no puede apoyar aunque queda anotado, ya que el Fassbinder está en la lista "negra" de futuras revisiones. Lo dicho 9,9999/10.



    PD: Encuesta, que título prefieren:
    a) Le Samourai
    b) El silencio de un hombre

    Tengo que decir, que esta vez el español me gusta y se adapta a lo que hemos visto, pero tiene ese aura de tipo de título de telefilm del rollo: relación mortal, venganza fría....Por lo tanto me quedo con el a, respetándolo en francés.



+ Responder tema

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •  
Powered by vBulletin® Version 4.2.1
Copyright © 2025 vBulletin Solutions, Inc. All rights reserved.
SEO by vBSEO
Image resizer by SevenSkins