Campa, me autocito por si no lo leíste en su momento:
Nombre: Henry V
Compositor: Doyle, Patrick
Año:1989
Editado por: EMI (CDC 7 49919-2)
La película y su música: Es difícil imaginar un debut tan espectacular como el que tuvo Patrick Doyle en “Henry V”. Aunque siempre quiso dedicarse al mundo de la interpretación, Doyle estaba destinado a ser el compositor de Kenneth Branagh desde el momento en que ambos se entendían a la perfección adaptando obras de Shakespeare en la compañía Renaissance y Branagh inició su trayectoria cinematográfica meses después de conocerse. Es posible que Doyle no tuviese la experiencia requerida (aunque Branagh tampoco había dirigido nunca una película), pero su labor como actor, compositor y director de orquesta en adaptaciones como “Much Ado About Nothing”, “King Lear” o “Hamlet”, fue más que suficiente para el director al emprender, en 1989, el ambicioso rodaje de “Henry V”.
De hecho, haber trabajado como actor de teatro le proporcionaría una ventaja inusitada a la hora de interpretar los sentimientos y la evolución de los personajes, convirtiendo “Henry V”, más que en la obra de un recién llegado, en una banda sonora de una madurez arrolladora, en la que Doyle camufla la procedencia teatral de la historia no como lo haría cualquier novato (utilizando la orquesta y los coros de manera espectacular y llamativa), sino dosificando su aparición en función de la cantidad de diálogo, de su importancia para la narración o del sentido dramático de las imágenes.
Así, Doyle arranca la partitura con una majestuosa fanfarria de seis notas que resalta el heroísmo del rey británico, presenta incidentalmente el cántico que funcionará como tema principal (“Non Nobis, Domine”) y desarrolla un variado corpus de temas que ya aglutinan todas las virtudes que estarán presentes en la filmografía del autor, como sus hermosas melodías de aire romántico (“The Death of Falstaff” o “The Wooing of Catherine”) o sus grandes pasajes de corte épico, como la célebre secuencia que precede a la batalla de Agincourt y cuyos 14 minutos albergan uno de los crescendos orquestales más memorables del género (“St Crispin´s Day/The Battle of Agincourt”).
Lo mejor: La absoluta coherencia de la composición, la desbordante energía que transmitió a la película de Branagh y la fuerza con la que Doyle irrumpió en el ámbito de la música de cine.
Lo peor: Que, tratándose de un compositor novel y de un prestigioso director de orquesta, el nombre de Simon Rattle aparezca en la edición discográfica por encima del propio Doyle y en una tipografía mayor para acaparar el interés de la compra, cuando ya en 1989 era evidente que el futuro del compositor iría bien grande y en mayúsculas.
La duración: 59.16.
El tema: “Non nobis, Domine”, un cántico que Doyle escribió antes del rodaje del filme y que él mismo, caracterizado de soldado, comienza a entonar durante el plano-secuencia que recoge la devastación de la matanza de Agincourt mientras las voces del resto de soldados se incorporan progresivamente en un espectacular crescendo, que Doyle retomará durante los créditos finales en una versión más corta y donde los instrumentos de la orquesta se suman a los coros hasta alcanzar un clímax apoteósico.
![]()




LinkBack URL
About LinkBacks
Citar