La versión del 76 de Laurentis también es mi versión favorita de King Kong. Es verdad que los efectos en algunas transiciones cantan lo suyo, pero me sigue fascinando ese monstruo de Rambaldi.

Una película más de aventuras que de terror, pero que le sienta muy bien a la historia, muy emotiva con un telón de fondo ecologista, y que además me sigue conmoviendo ese final con una crítica a la crueldad tan irracional en ocasiones del hombre.