Maravilloso cuento, pequeña joya. Hacía diez años que no la veía, hasta hoy, ya que me la traje hace tres semanas de Londres (en play está muy barata también y todo viene en castellano).

En el cine la vi dos veces, y esas escenas del niño llorando en el cine, perdido en el metro, en la bañera, me emocionaron hoy mucho. No me extraña que ganara el Oscar. Por esas tres escenas ya vale la pena verla.

Praga sale poco, pero bella como es. En plena polémica con lo de si Kundera fue o no un delator, ay, qué bella es Praga. Siempre merece la pena ver Praga, aunque sea en cine. Y leer Kundera.