Chino tiene razón. No es lo mismo jadear en chino que en alemán. Y el grito del orgasmo pierde su completo significado y su matiz destacado si no hay concordancia entre, por ejemplo, el grito de placer y su tono y la contracción y relajación de determinados músculos del cuerpo que preceden a la liberación de placer más intenso. Una japonesa gozando de una penetración, dada la variante muy definida en su persona de una muy dterminada expresión física, resultaría altamente ridícula si fuera doblada por una alemana, cuyo matizado grito sería muy diferente y no acoplaria con la sensibilidad física de la nipona. Cieramente, perderíamos además la trascendencia que sobresale de forma tan nítida en las elaboradas historias y narraciones sobre secretatias que se desnudan sin ton ni son, y grandes chsites visuuales como llenar la pantalla de muchachas desnudas que aparecen de la nada, de los agujeros de la tierra, los edificios y otros lugares menos salubres, perderían esa comedia intrinsicamente propia, se diludirían en una espesura dramática comparable a un doblaje de la famosa escena del vagón de los Hermanos Marx doblado por Chiquito de la calzada. Repito; las ponno, ni tocarlas. No podría aceptar una de esas películas de ecuación irresoluble si acaso perdiera la gracia de esos ingeniosos dualogos faulknerianos.